Un sector sostuvo que el nuevo líder debía ser elegido por
consenso entre los compañeros del profeta. De allí surgió el respaldo a Abu Bakr,
considerado el primer califa. De esa corriente nace el sunismo.
El otro grupo defendió que el liderazgo debía permanecer en la
familia del profeta y apoyó a Alí ibn Abi Talib, primo y yerno de Mahoma. De
allí surge el chiismo,
cuyo nombre proviene de “Shiat Ali” (partidarios de Alí).
La diferencia, inicialmente política, derivó con el tiempo en una separación
religiosa y doctrinal profunda.
En el año 680, Huséin ibn Alí, nieto del profeta, fue
asesinado en la batalla de Karbalá. Para los chiitas, este hecho
constituye un martirio
fundacional y simboliza la lucha contra la injusticia. Este
episodio consolidó la identidad chiita y marcó definitivamente la ruptura con
el sector sunita.
En el sunismo, el líder es el califa,
figura política y religiosa elegida por la comunidad. No se considera infalible
y la autoridad religiosa se distribuye entre eruditos.
En el chiismo, en cambio, el liderazgo recae en el Imán,
descendiente de Alí, considerado guía espiritual designado por Dios. Para los
chiitas duodecimanos —mayoría dentro del chiismo— los imanes son figuras con
autoridad espiritual especial y el último de ellos permanece “oculto” hasta su
regreso.
Los sunitas representan entre el 85% y el 90% del islam mundial
y predominan en países como Arabia Saudita, Egipto, Turquía y Jordania.
Los chiitas constituyen entre el 10% y el 15%. Son
mayoría en Irán e Irak, y tienen presencia significativa en Líbano, Yemen y
Baréin.
En el plano político contemporáneo, Irán es el
principal referente del islam chiita, mientras que Arabia
Saudita es uno de los polos centrales del mundo sunita. Esta
rivalidad excede lo religioso y se traduce en disputas de influencia en países
como Irak, Siria, Yemen y Líbano.
Si bien la división nació por la sucesión de Mahoma, hoy el
enfrentamiento responde en gran medida a intereses geopolíticos, estratégicos y de liderazgo regional.
Las diferencias doctrinales existen, pero el conflicto actual está atravesado
por el poder, la seguridad y la influencia en Oriente Medio.
La histórica fractura entre chiitas y sunitas sigue moldeando
alianzas, guerras y equilibrios de poder, convirtiéndose en una de las claves
para entender la inestabilidad recurrente en la región.
Redacción: Multimedios Yapeyú









