Medios de comunicación iraníes rechazaron las versiones sobre la
supuesta muerte del líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí
Jameneí, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara
públicamente su fallecimiento.
“Jameneí, una de las personas más malvadas de la historia, ha
muerto”, escribió Trump en su red social Truth Social, asegurando que el líder
iraní no logró eludir los sistemas de inteligencia del Pentágono y que la
operación se realizó en estrecha coordinación con Israel.
Sin embargo, la agencia iraní Tasnim citó a una fuente cercana a
la Oficina para la Preservación y Publicación de las Obras del Líder para
afirmar que Jameneí
continúa con vida y “comanda con firmeza el campo de batalla”,
calificando las versiones sobre su muerte como “mentiras del enemigo sionista”.
En paralelo, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu sostuvo
que las fuerzas israelíes destruyeron el complejo donde se encontraba el
ayatolá en Teherán y afirmó que existen “muchos indicios” de que ya no estaría
con vida.
Por su parte, el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi aseguró que el líder
supremo fue trasladado a un lugar seguro y permanece con vida
tras los ataques.
La escalada comenzó cuando Israel lanzó un ataque “preventivo”
contra Irán, acción que luego fue confirmada por Washington como una operación
conjunta. En respuesta, Irán disparó varias olas de misiles balísticos hacia territorio
israelí y amplió el conflicto atacando bases militares
estadounidenses en la región.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que fueron
alcanzadas instalaciones de EE.UU. en Catar (Al Udeid), Kuwait (Al Salem),
Emiratos Árabes Unidos (Al Dhafra) y Baréin, donde opera la Quinta Flota de la
Armada estadounidense.
Mientras persisten versiones cruzadas sobre la situación del líder
iraní, el conflicto ya se ha extendido a distintos puntos estratégicos de Medio
Oriente, elevando la tensión internacional.









