La empresa Fate,
histórica fabricante argentina de neumáticos con más de 80 años de trayectoria,
anunció el cierre definitivo de su actividad industrial y el despido de sus 920
empleados. La medida incluye la clausura de la planta ubicada en Virreyes,
partido bonaerense de San Fernando, y la liquidación total del negocio.
Según trascendió,
la compañía indemnizará a todos los trabajadores y cancelará sus compromisos
con proveedores y entidades financieras. Desde la firma señalaron que la
decisión no responde a un concurso de acreedores ni a un proceso preventivo,
sino a un cierre definitivo de operaciones.
En un comunicado,
el directorio explicó que “los cambios en las condiciones de mercado” obligaron
a la empresa a replantear su futuro, aunque destacaron la vocación industrial
que caracterizó a la compañía desde su fundación en 1940. Fate fue pionera en
la producción de neumáticos radiales en el país y mantuvo durante décadas una
fuerte presencia exportadora en mercados de Europa, Estados Unidos y América
Latina.
El cierre se
produce en un contexto de crisis para la industria local, marcado por la
apertura de importaciones y el ingreso de neumáticos extranjeros a menor costo.
De acuerdo con fuentes cercanas a la empresa, la competencia de productos importados
—especialmente provenientes de Asia— profundizó un escenario de pérdidas
sostenidas durante años.
En 2024, la empresa
ya había advertido sobre la pérdida de competitividad exportadora y despidió a
97 trabajadores. En aquel momento, Fate señaló factores como la carga
impositiva, restricciones cambiarias, costos laborales, conflictos gremiales y
dificultades de infraestructura como elementos que afectaban la producción.
La compañía,
propiedad de la familia Madanes Quintanilla, fue durante décadas una de las
principales fabricantes de neumáticos del país y un actor relevante del
entramado industrial argentino. El cierre marca la salida de una de las
empresas tradicionales del sector manufacturero nacional.









