En las últimas semanas, varios comercios en Argentina comenzaron a
exhibir carteles con la leyenda “No aceptamos Mercado Pago”, en una decisión
que responde a preocupaciones vinculadas a controles fiscales más estrictos
sobre los movimientos registrados en billeteras virtuales.
La medida no surge de una prohibición oficial ni de una
restricción impuesta por la empresa, sino de una decisión
voluntaria de comerciantes, principalmente monotributistas, que
temen que los cruces
de información entre plataformas digitales y el fisco puedan
derivar en recategorizaciones automáticas o exclusiones del régimen
simplificado.
El foco de la preocupación está en los controles sobre ingresos
declarados y montos facturados. Los movimientos que quedan registrados en
billeteras como Mercado Pago podrían ser utilizados por los organismos recaudadores
para verificar inconsistencias entre lo declarado y lo efectivamente cobrado.
Desde el sector comercial advierten que el endurecimiento de los
controles genera incertidumbre y optan por volver al efectivo o a otros
medios de pago tradicionales, buscando reducir la exposición a
posibles ajustes tributarios.
La situación impacta especialmente en pequeños comercios de
cercanía, que en los últimos años habían adoptado masivamente los pagos
digitales por su practicidad y bajo costo operativo. La reducción en la
aceptación de billeteras virtuales podría significar un freno en el proceso de
digitalización que se aceleró desde 2020.
Hasta el momento no existe normativa que obligue a dejar de
aceptar Mercado Pago, pero la tendencia refleja un clima de cautela en el
comercio minorista frente a la mayor fiscalización de las operaciones
electrónicas.









