El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sumó un nuevo foco
de polémica luego de que funcionarios y militares estadounidenses utilizaran referencias
bíblicas y argumentos religiosos para justificar la ofensiva militar,
lo que despertó críticas y denuncias sobre una posible interpretación del
conflicto como una “guerra santa”.
La controversia se intensificó cuando el secretario de
Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, citó públicamente el Salmo 144 del
Antiguo Testamento durante una conferencia oficial vinculada a
las operaciones militares contra Irán.
“Bendito
sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra y mis dedos para
la batalla”, expresó el funcionario al referirse al papel de
las fuerzas estadounidenses en el conflicto.
Según análisis publicados en medios estadounidenses, este tipo de
declaraciones refuerzan
la idea de que el enfrentamiento estaría siendo presentado en términos
religiosos, algo que generó cuestionamientos de especialistas y
organizaciones que defienden la separación entre Iglesia y Estado.
El medio estadounidense The New Republic sostuvo que la referencia religiosa podría
interpretarse como una justificación para ampliar la ofensiva militar,
señalando además que los ataques de Estados Unidos e Israel habrían causado la muerte
de más de 1.200 iraníes desde el inicio de la operación.
Durante la misma conferencia, Hegseth también realizó una
oración pública por las tropas estadounidenses, pidiendo
“fuerza inquebrantable” y “victoria total” frente a los enemigos de su país.
Las críticas también surgieron desde sectores religiosos. Michael W.
DeLashmutt, decano de la capilla del Seminario Teológico
General de la Iglesia Episcopal en Nueva York, advirtió que utilizar
lenguaje cristiano para legitimar decisiones políticas puede distorsionar la
relación entre religión y poder.
“El cristianismo corre el riesgo de ser moldeado según las
necesidades de la política moderna”, sostuvo el especialista.
En el ámbito político, el senador republicano Lindsey
Graham también describió el conflicto con Irán como “una guerra
religiosa”, afirmando que el resultado podría influir en el
futuro de Medio Oriente durante siglos.
La polémica se profundizó luego de que más de dos
docenas de legisladores demócratas del Congreso estadounidense solicitaran una
investigación interna en el Departamento de Defensa, tras
denuncias de militares que aseguraron haber recibido órdenes de presentar el
conflicto como parte de un supuesto “plan de Dios”.
Según reportes citados por el portal Military.com, un
suboficial denunció que algunos mandos habrían instruido a las tropas para
explicar que la
guerra contra Irán tenía un fundamento en profecías bíblicas.
La Fundación para la Libertad Religiosa Militar
informó que recibió
más de 200 quejas en los primeros cuatro días del conflicto,
provenientes de personal de diferentes ramas de las Fuerzas Armadas
estadounidenses.
Los legisladores advirtieron que, si se comprueban estas
acusaciones, podrían
existir violaciones a las normas de neutralidad religiosa dentro del Ejército,
además de posibles problemas constitucionales vinculados con la separación
entre religión y Estado.









