La escalada de tensiones en Medio Oriente mantiene en alerta a los
mercados energéticos y a la comunidad internacional, mientras Irán
demuestra una importante capacidad militar basada en drones, misiles y
potenciales operaciones en el Estrecho de Ormuz.
Según el Centro para la Resiliencia de la Información, un
grupo de investigación financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores del
Reino Unido, Irán
posee capacidad industrial para fabricar cerca de 10.000 drones por mes,
lo que le permitiría sostener operaciones prolongadas en un escenario de
conflicto.
El tamaño exacto del arsenal de misiles iraní es incierto. Estimaciones
del ejército israelí lo sitúan en alrededor de 2.500 misiles,
mientras que otros
analistas elevan la cifra hasta unos 6.000. La cantidad real
disponible podría ser determinante para el desarrollo de la guerra.
Uno de los focos más sensibles del conflicto es el Estrecho
de Ormuz, un corredor estratégico entre Irán y Omán por donde
circula aproximadamente
el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo. Tras ataques
iraníes contra 6 buques, el tráfico marítimo en la zona se
redujo casi por completo.
El impacto ya se refleja en los mercados internacionales: el petróleo
Brent subió un 12%, mientras que el gas
natural europeo aumentó cerca del 50% en pocos días.
Especialistas en energía advierten que Irán no necesita
cerrar completamente el paso marítimo para generar efectos económicos globales.
Según Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group, basta con que
algunos petroleros sean atacados para que el temor paralice el tráfico
comercial en la zona.
En el plano militar, los suministros de misiles aparecen como uno de los puntos
vulnerables de Teherán. Fuentes de inteligencia señalan que Rusia no
estaría en condiciones de reabastecer a Irán, mientras que China
evitaría involucrarse directamente para no afectar su relación con los países
del Golfo.
Además, parte del arsenal iraní habría sido utilizado en
conflictos recientes y en el suministro de armas a aliados regionales como
Hezbolá en el Líbano y los hutíes en Yemen.
Sin embargo, los drones siguen siendo una de las principales fortalezas del
país. Los modelos Shahed-136 pueden alcanzar entre 700 y 1.000 kilómetros,
lo que les permite impactar objetivos en distintos puntos del Golfo.
Desde el inicio de la escalada, al menos 65 drones habrían
ingresado al espacio aéreo de Emiratos Árabes Unidos, atacando
objetivos como centros de datos de Amazon, el Aeropuerto Internacional de Dubái y
un hotel Fairmont. También se reportaron daños en infraestructura
de Bahréin, incluida una base naval estadounidense.
Analistas advierten que si el conflicto se intensifica, Irán podría recurrir a minas
marinas para bloquear el Estrecho de Ormuz. El país tendría entre 5.000 y
6.000 minas navales, capaces de dañar o hundir embarcaciones
comerciales.
Expertos en seguridad marítima señalan que la colocación
de minas podría prolongar durante meses la interrupción del tráfico petrolero,
con consecuencias económicas globales.









