El acceso a Paso Meza, ubicado
sobre los Esteros del Río Miriñay, se erige como uno de los emblemáticos
escenarios de la provincia de Corrientes, donde se perpetraron siniestros
planes durante la dictadura militar. En este lugar, en el puente de Paso Meza,
se descubrieron los restos de tres víctimas de aquel oscuro período, halladas
atadas con alambres a bloques de cemento y posteriormente identificadas. Este
macabro hallazgo, destacado en la causa Polaca, estuvo vinculado al siniestro
Destacamento de Inteligencia 123 de Paso de los Libres.
La memoria de estos hechos –a
menudo relegados al olvido– exige que lugares como el puente de Paso Meza sean
debidamente señalizados como escenarios de tortura y muerte. El objetivo es
garantizar que las futuras generaciones conozcan la crudeza del pasado y se
eviten nuevos episodios de represión y violencia.
A tan solo unos metros del puente,
en el Paraje San Gabriel, se encuentra una modesta escuela que porta el nombre
de Pedro E. Aramburu, una designación que resulta especialmente polémica. Este
nombre, cargado de controversia, rememora otro oscuro capítulo de la historia
argentina, agregando una ironía amarga al paisaje de dolor y memoria que
caracteriza a la zona.
La reivindicación de estos espacios
históricos no solo es un llamado a la memoria, sino también un compromiso con
la verdad, para que hechos tan atroces jamás sean olvidados ni se repitan.







