Un brutal episodio de violencia sacudió al sur de Corrientes: Melchor
Baltazar Díaz, de 75 años, fue asesinado a tiros durante un asalto en su
estancia ubicada en el paraje Yurucuá, entre Alvear y La Cruz.
El hecho ocurrió cerca de las 20:30, cuando la víctima y su pareja se disponían
a cerrar los portones del establecimiento.
De acuerdo al testimonio de la mujer, tres hombres
encapuchados, vestidos con ropa de trabajo, irrumpieron en el lugar y abrieron
fuego sin mediar palabra. Al menos tres disparos fueron
efectuados, de los cuales dos impactaron en el cuerpo del productor, uno en el tórax y otro
en el muslo, provocándole heridas fatales. Además, los
agresores le propinaron un golpe en la cabeza antes de reducir a la mujer y
encerrarla en una habitación.
Con la situación bajo control, los delincuentes revisaron la
vivienda y se llevaron un botín de 2.400.000 pesos en efectivo,
para luego escapar en la camioneta de la víctima, una Ford Ranger gris. Antes
de huir, arrojaron
los teléfonos celulares de la pareja dentro de un balde con agua,
impidiendo que se pudiera dar aviso inmediato a la Policía.
El alerta se produjo recién horas después, cuando la mujer logró
liberarse. Al llegar al lugar, efectivos policiales encontraron una escena que
evidencia la violencia del ataque y cierto grado de planificación: en un
lavatorio fueron hallados cartuchos de escopeta calibre 16, lo que indicaría
que los atacantes estaban preparados para un enfrentamiento.
La camioneta fue posteriormente abandonada en cercanías del puente
de Yapeyú. Sin embargo, el hecho también generó cuestionamientos sobre el
accionar policial, ya que los sospechosos habrían sido divisados en la zona sin que se produjera
una intervención efectiva para detenerlos.
El caso fue caratulado como “homicidio calificado en ocasión de robo en despoblado y en banda”,
y se da en un contexto de creciente preocupación en el sector rural. Fuentes
locales vinculan el ataque con otro hecho ocurrido el día anterior, donde delincuentes carnearon
animales tras un tiroteo en cercanías del río Aguapey.
La zona, marcada por antecedentes de violencia y delitos rurales,
vuelve a quedar en el centro del debate por la falta de seguridad. Productores
advierten sobre un estado de indefensión creciente frente al accionar de bandas
organizadas, en un escenario donde el abigeato y los ataques
armados parecen consolidarse como una amenaza constante.









