La agenda política de la última semana estuvo marcada por versiones de cambios en el gabinete municipal y
movimientos internos en la administración del intendente Agustín Faraldo (Vamos Corrientes), cuando se
cumplen casi 100 días desde el inicio de su gestión.
El
detonante de la discusión pública fue la salida de
Cristian Ortiz, exsecretario de Desarrollo Humano, que dejó su
cargo al inicio de la semana. Su salida alimentó
versiones sobre diferencias internas dentro del Ejecutivo.
Según su propia explicación, “le pisaban
las iniciativas” que pretendía impulsar, mientras que desde el
Ejecutivo sostienen que el área bajo
su responsabilidad acumulaba quejas de distintas direcciones.
En
el esquema político del gobierno local aparece con claridad un triángulo de conducción integrado por el intendente Faraldo, el
secretario de Gobierno Santiago Rodríguez y Adriana Faraldo,
quien cumple funciones en la Secretaría privada. El
jefe comunal delega funciones políticas y administrativas, pero mantiene la
última palabra en las decisiones.
La
salida de Ortiz no fue el único movimiento dentro
del gabinete. En las primeras semanas de gestión también
dejaron sus cargos Matías Gómez
Velasco y José Irineo Cendoya. El primero se incorporó al
Ministerio de Educación provincial, mientras que el segundo pasó a desempeñarse
en la Secretaría General de la Provincia.
A
estos cambios se suma la renuncia de
Christian Quiróz D’Avis en la Dirección de Bromatología, cargo
que fue ocupado por Cristian
Walser.
Durante
el cierre de la semana también circularon fuertes
versiones sobre una posible renuncia del exintendente Raúl Tarabini a la
Secretaría privada, algo que fue
desmentido desde el propio municipio, donde incluso deslizaron
que podría tratarse de una operación
política proveniente del radicalismo, socio dentro de la
alianza gobernante.
Dentro
de la UCR existe malestar por los espacios obtenidos en el gobierno,
según admiten dirigentes en reserva. La estrategia del radicalismo sería esperar hasta mitad de año para redefinir su rol dentro de la
alianza, mientras que los tres
concejales radicales mantendrán un bloque independiente en el
Concejo Deliberante.
El
1 de abril, con el inicio de las sesiones del
Concejo, podría convertirse en un momento clave para la negociación política. El oficialismo necesita los votos en el recinto,
lo que le otorga margen de maniobra al radicalismo.
Por
su parte, el Partido Justicialista,
ahora en la oposición, se reorganiza
alrededor de su bloque de cinco concejales, desde donde buscará
marcar errores del oficialismo y aprovechar cualquier fisura
dentro de la alianza gobernante.
Aunque
lo ocurrido no configura por ahora una crisis
política, en el entorno municipal reconocen que se trata de “turbulencias propias del inicio de una administración”.
En ese contexto, la conducción política del
intendente Agustín Faraldo comienza a ser puesta a prueba.
Fuente: Confirmado.com.ar









