El nombre de Yapeyú,
la histórica localidad correntina donde nació el General José de San Martín, no
solo quedó grabado en la historia argentina por su legado patriótico. Durante
gran parte del siglo XX también navegó los mares del mundo a bordo de uno de
los barcos más recordados de la marina mercante nacional: el trasatlántico
Yapeyú.
Construido en los
astilleros de Holanda y botado en 1951, el buque fue incorporado a la Flota
Argentina de Navegación de Ultramar (FANU) y rápidamente se convirtió en
una de las principales embarcaciones que cubrían las rutas entre Europa y
América del Sur.
En aquellos años,
la Argentina seguía siendo uno de los destinos preferidos por miles de europeos
que buscaban escapar de las dificultades económicas provocadas por la Segunda
Guerra Mundial y la dura posguerra española. Entre ellos se encontraban miles
de gallegos que abandonaban sus pueblos y aldeas para iniciar una nueva vida al
otro lado del océano.
El Yapeyú fue uno
de los barcos que protagonizó esa enorme corriente migratoria.
Desde puertos como
Vigo, La Coruña, Barcelona y otros puntos de Europa, familias enteras
embarcaban con pocas pertenencias y grandes esperanzas. Muchos viajaban durante
varias semanas hasta arribar al puerto de Buenos Aires, donde los esperaban
familiares, amigos o simplemente la ilusión de encontrar trabajo y construir un
futuro mejor.
Para los
inmigrantes gallegos, el viaje en el Yapeyú quedó grabado para siempre en la
memoria colectiva. En sus cubiertas convivían historias de despedidas,
lágrimas, incertidumbre y esperanza. Allí nacieron amistades, se compartieron
experiencias y comenzaron nuevas historias de vida que luego continuarían en
distintas provincias argentinas.
Las llegadas al
puerto de Buenos Aires eran verdaderos acontecimientos. Centenares de personas
aguardaban en los muelles para reencontrarse con sus seres queridos después de
años de separación. Los archivos fotográficos de la época muestran escenas
cargadas de emoción, abrazos interminables y rostros marcados por la
expectativa de comenzar una nueva etapa.
Pero el Yapeyú no
fue solamente un barco para inmigrantes. También se destacó por su importancia
dentro de la marina mercante argentina. En 1956 protagonizó una hazaña
histórica al realizar una vuelta al mundo, considerada una de las
primeras realizadas por un crucero de bandera argentina. Durante ese viaje
recorrió numerosos puertos de América, Asia, África y Europa, convirtiéndose en
un símbolo del desarrollo marítimo nacional.
Con una eslora
cercana a los 160 metros y capacidad para cientos de pasajeros, el buque
combinaba servicios de transporte de personas y carga, siendo una pieza clave
en las comunicaciones marítimas entre continentes durante una época en la que
los viajes aéreos todavía no estaban al alcance de la mayoría de la población.
Con el paso de los
años, la expansión de la aviación comercial fue reduciendo la importancia de
los grandes trasatlánticos de pasajeros. Sin embargo, el recuerdo del Yapeyú
permanece vivo entre los descendientes de aquellos inmigrantes que llegaron a
la Argentina a bordo de sus cubiertas.
Para miles de
familias argentinas de origen gallego y español, el Yapeyú fue mucho más que un
barco: fue el puente que unió dos continentes y el escenario donde comenzó una
nueva historia de vida.








