El comercio en la ciudad de Corrientes atraviesa una transformación
profunda, marcada por cierres de locales, cambios de rubro y un
mercado inmobiliario cada vez más complejo. Lo que antes era un centro con
escasa disponibilidad, hoy muestra persianas bajas y carteles de “se alquila” en distintas zonas.
Según referentes del sector, el panorama actual refleja un
escenario en el que abrir o sostener un negocio se volvió más difícil,
con comerciantes que deben reinventarse para sobrevivir. La llamada “mutación
comercial” implica que ya no alcanza con un solo rubro, y muchos locales
incorporan nuevos productos o servicios para sostener sus ingresos.
Uno de los factores determinantes es el aumento de costos,
especialmente en alquileres. En el centro correntino, los valores pueden variar
ampliamente: desde
$250.000 en zonas menos accesibles hasta $8.000.000 mensuales en puntos
estratégicos como la peatonal Junín, lo que limita el ingreso
de nuevos emprendimientos.
A esto se suma la caída del consumo y el incremento de gastos
operativos como servicios, impuestos y salarios, que generan un contexto
adverso. Especialistas coinciden en que la principal causa de los cierres no es solo el alquiler, sino la
baja en las ventas y el costo total de mantener un comercio activo.
El mercado inmobiliario también cambió: hoy alquilar un
local puede demorar hasta tres o cuatro meses, cuando antes se
concretaba en pocas semanas. Esto refleja una menor demanda y mayor cautela de
los comerciantes al momento de invertir.
En este contexto, el sector muestra señales mixtas: mientras
algunos advierten que la tendencia seguirá en baja, otros consideran que se
trata de un proceso
de ajuste o “sinceramiento” del mercado, que podría
estabilizarse a largo plazo.
Fuente: El Litoral









