La quiebra de la empresa láctea SanCor encendió señales de alerta
en el sector, donde gremios advirtieron que la caída del consumo afecta a todas
las empresas por igual y podría profundizar la crisis en la
industria.
El secretario general de ATILRA, Héctor Ponce, sostuvo que el
escenario actual es complejo y que las empresas que no logren competir enfrentarán serias
dificultades. La declaración se produjo tras la decisión
judicial que decretó la quiebra de la cooperativa, luego de que no pudiera
afrontar sus deudas.
Ponce expresó preocupación por la situación de los trabajadores y
remarcó que la
prioridad es garantizar la continuidad laboral de unas 800 personas,
una cifra que contrasta con los cerca de 2000 empleados que la firma llegó a
tener en su mejor momento.
El proceso de quiebra fue dictado por el juez Marcelo Gelcich, en
el marco de una crisis prolongada que incluyó una fuerte caída en la
producción, pasando de 4 millones de litros diarios a menos de 500000,
además de cierres de plantas y venta de marcas.
Desde el gremio también apuntaron contra la conducción de la
empresa, señalando que hubo un manejo inadecuado que agravó la situación financiera,
con un pasivo cercano a U$S 120 millones.
En paralelo, indicaron que existen interesados nacionales y
extranjeros en la firma, lo que abre la posibilidad de una
reestructuración. Sin embargo, advirtieron que otras empresas del sector también
atraviesan dificultades, en un contexto económico marcado por
la retracción del consumo.









