El conflicto en Medio Oriente suma un nuevo foco de tensión: la
eventual intervención de los hutíes de Yemen en apoyo a Irán. Según reveló The Wall
Street Journal, tanto Estados Unidos como Israel despliegan
esfuerzos diplomáticos y militares para impedir que el grupo rebelde se sume a
la guerra, conscientes de que su participación complicaría el escenario
regional y global.
El investigador Adam Baron, especialista en Yemen y el golfo
Pérsico, advirtió que la entrada de los hutíes “involucra al canal de Suez, a
Egipto y a Arabia Saudita aún más”, además de poner en riesgo activos estadounidenses
en la región. El estrecho de Bab el Mandeb, bajo control hutí, es uno de los
corredores marítimos más estratégicos del planeta: por allí transitan cerca de
20.000 buques al año y más de 8 millones de barriles de petróleo diarios.
Los líderes hutíes ya anunciaron que respaldarán militarmente a
Irán frente a la “agresión” de EE.UU. e Israel y amenazaron con imponer un
bloqueo naval en Bab el Mandeb. Tal medida podría detener buques mercantes y de
guerra, incluidos portaviones, con destino a Estados Unidos y a Israel,
desestabilizando aún más la logística global y encareciendo los recursos
energéticos.
Mientras Arabia Saudita intensifica gestiones diplomáticas para
mantener a los hutíes al margen, Washington y Tel Aviv evitan cualquier paso en
falso que pueda desencadenar su participación. La tensión en torno a este
estrecho estratégico confirma que el conflicto con Irán no solo se libra en el
terreno militar, sino también en el tablero económico mundial.








