Irán advirtió sobre una posible operación de “bandera falsa” que,
según sus autoridades, sería impulsada por Israel para atacar infraestructura
energética en la región, en particular instalaciones de la petrolera Saudi
Aramco.
El alerta fue emitido por el portavoz del Cuartel General Central
de Khatam al-Anbiya, quien aseguró que recibieron información que indicaría que Tel Aviv buscaría ejecutar
un ataque y luego responsabilizar a Irán, con el objetivo de “sembrar
discordia entre los países de la región”.
Desde Teherán sostienen que este tipo de maniobras “confirman el
historial” del gobierno israelí, en el marco de una escalada
militar que ya muestra consecuencias regionales.
En paralelo, el vocero iraní ratificó que las fuerzas
del país atacarán infraestructura vinculada a Estados Unidos e Israel,
y aseguró que las hostilidades continuarán “hasta la rendición de los
agresores”.
El conflicto se intensificó tras una ofensiva conjunta iniciada el
28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, con el
argumento de neutralizar amenazas estratégicas. Según datos oficiales iraníes, los
bombardeos dejaron más de 1.300 civiles muertos y más de 18.000 heridos,
además de daños severos en infraestructura clave.
Entre las víctimas también se mencionan altos funcionarios y
líderes militares, lo que profundizó la crisis política interna en Irán.
Como respuesta, Teherán lanzó ataques con misiles y drones
contra Israel y bases estadounidenses en Medio Oriente, además
de ofensivas sobre instalaciones energéticas vinculadas a intereses de Estados
Unidos.
Uno de los impactos más relevantes del conflicto fue el bloqueo
casi total del estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca del
20 % del petróleo mundial, lo que provocó una fuerte suba en los precios
internacionales de la energía.








