Un análisis político sostiene que el primer ministro de Israel,
Benjamín Netanyahu, ha dedicado gran parte de su carrera a instalar la idea de
que una guerra con Irán era inevitable, y que el actual
conflicto refuerza su narrativa política incluso antes de que exista un resultado
definitivo.
Según el estudio, para Netanyahu el inicio mismo de la guerra ya representa una
victoria política, ya que puede presentar cualquier desenlace
como una confirmación de sus advertencias históricas sobre la amenaza iraní.
El planteo central es que Netanyahu no necesita un triunfo militar total, sino consolidar
una narrativa duradera que refuerce la doctrina de seguridad basada en el uso
de la fuerza, relegando la diplomacia como herramienta
principal.
El conflicto también desplaza el debate interno en Israel hacia el terreno de la
seguridad nacional, alejando la atención pública de temas
sensibles como el ataque del 7 de octubre, la guerra en Gaza y la crisis con
Hizbulá en el Líbano.
El análisis advierte que una guerra contra Irán permite al gobierno israelí instalar
nuevamente un discurso basado en el miedo y en la idea de amenazas
existenciales, un terreno político en el que Netanyahu
históricamente ha logrado consolidar apoyo interno.
Además, el texto plantea que cualquier escenario posterior al
conflicto puede ser presentado como un éxito político:
·
Si Irán capitula,
se argumentará que la fuerza militar superó a la diplomacia.
·
Si el régimen se debilita,
se dirá que Israel ganó tiempo al degradar su programa nuclear y sus misiles.
·
Si el gobierno iraní sobrevive
pero queda aislado, se afirmará que se logró
neutralizar a un enemigo estratégico.
Otro punto destacado es que Netanyahu habría logrado alinear a Estados Unidos en una ofensiva
conjunta contra Irán, en un contexto donde el presidente Donald
Trump mostró disposición a utilizar la fuerza militar.
El análisis también recuerda que años atrás existían fuertes
objeciones dentro del propio aparato de seguridad israelí a una ofensiva contra
Irán, pero que actualmente esas voces críticas prácticamente
han desaparecido.
Sin embargo, el texto advierte que los costos estratégicos podrían
ser altos para Israel a largo plazo, ya que una demostración de
superioridad militar podría aumentar el aislamiento político del país y
alimentar resentimientos en la región.
Incluso en Estados Unidos la opinión pública muestra cambios significativos,
con encuestas recientes que indican un aumento de la simpatía hacia los palestinos en comparación con
Israel, lo que podría afectar el respaldo político y militar a
futuro.
El informe concluye que Israel corre el riesgo de confundir el dominio militar con una
seguridad duradera, en una región donde las escaladas tácticas
no necesariamente garantizan estabilidad política a largo plazo.








