Un grupo de científicos alertó que el calentamiento en ciudades
tropicales y subtropicales podría acelerarse más de lo estimado hasta ahora. La
investigación, publicada en la revista científica Proceedings of the National
Academy of Sciences (PNAS), señala que el fenómeno de “isla de
calor urbana” intensifica el impacto del cambio climático en áreas densamente
pobladas.
El estudio analizó 104 ciudades de entre 300.000 y 1 millón de
habitantes mediante modelos de aprendizaje estadístico y proyecciones
climáticas asociadas a un escenario de calentamiento global de 2 °C respecto de
la era preindustrial, uno de los límites establecidos por el Acuerdo de París.
Los resultados indican que el 81% de las ciudades estudiadas
podría experimentar un calentamiento anual de la superficie urbana más rápido
que el de sus zonas rurales cercanas. En el 16% de los casos, el incremento de
temperatura urbana podría ubicarse entre un 50% y un 112% por encima de lo
estimado por los modelos climáticos globales para áreas no urbanizadas.
Entre las ciudades con mayor incremento adicional de temperatura
se mencionan Jalandhar, en India; Fuyang, en China; y Kirkuk, en Iraq, con
aumentos urbanos de entre 0,7 °C y 0,8 °C. Otras localidades, como Asyut en
Egipto, Patiala en India y Shangqui en China, podrían registrar incrementos de
entre 1,5 °C y 2 °C. En contraste, ciudades como Marrakech, en Marruecos, y
Campo Grande, en Brasil, muestran aumentos similares a los de sus áreas
rurales.
La autora principal del estudio, Sarah Berk, explicó que la
investigación se enfoca en ciudades medianas, donde vive gran parte de la
población urbana mundial y donde los modelos climáticos tradicionales suelen
tener menor precisión. Los científicos utilizaron datos satelitales y variables
como vegetación, humedad, precipitaciones y capacidad del suelo para reflejar
la radiación solar, con el objetivo de estimar con mayor exactitud el
calentamiento urbano.
El informe advierte que el aumento del calor en las ciudades puede
agravar el estrés térmico y generar impactos directos en la salud pública,
especialmente durante las olas de calor. También podría incrementar la demanda
de energía para refrigeración y poner presión sobre la infraestructura urbana.
Los investigadores concluyen que los modelos climáticos
convencionales podrían estar subestimando el calentamiento real en las ciudades
y destacan la necesidad de diseñar estrategias de adaptación y mitigación para
reducir la vulnerabilidad de la población ante el cambio climático.









