Este 4 de febrero, Yapeyú cumple 399 años desde su fundación como
reducción jesuítica-guaraní en 1627, bajo el nombre de Nuestra Señora de los
Reyes Magos de Yapeyú. El aniversario encuentra a la localidad transitando un
proceso de recuperación histórica y cultural que cobra especial relevancia a
las puertas de los 400 años.
Antes de la llegada europea, el territorio estaba habitado por
pueblos guaraníes organizados social, económica y espiritualmente en torno al
río Uruguay, que funcionaba como vía de comunicación y no como frontera. La
fundación de la reducción respondió a una estrategia geopolítica de la Corona
española para consolidar su dominio regional frente al avance portugués, pero
también dio lugar a una experiencia singular de organización comunitaria.
Durante los siglos XVII y XVIII, Yapeyú se transformó en uno de
los centros más importantes del sistema jesuítico-guaraní. Con autoridades
indígenas, educación bilingüe, desarrollo musical y una economía basada en la
producción colectiva, la reducción administró extensas estancias ganaderas que
abastecían a gran parte del Litoral. Este modelo autosustentable y sin
latifundio privado generó tensiones con sectores coloniales tradicionales.
La expulsión de los jesuitas en 1767 marcó un quiebre profundo. El
sistema fue desmantelado, las estancias saqueadas y la población guaraní quedó
desprotegida, iniciándose un proceso de decadencia que alteró definitivamente
la estructura social y productiva de Yapeyú.
En ese contexto histórico nació, el 25 de febrero de 1778, José de
San Martín, figura central de la independencia americana. Su nacimiento en un
territorio de frontera, multicultural y atravesado por conflictos coloniales
convirtió a Yapeyú en un punto simbólico de la historia nacional y
latinoamericana.
Durante el siglo XIX, la localidad sufrió nuevas devastaciones a
raíz de guerras regionales e invasiones luso-brasileñas. El antiguo pueblo fue
arrasado y quedó reducido a ruinas, permaneciendo durante décadas al margen del
desarrollo político y económico. La recuperación comenzó recién a fines del
siglo XIX y principios del XX, cuando Yapeyú fue resignificada como sitio
histórico, principalmente por su vínculo con San Martín.
Hoy, rumbo a los 400 años de historia, Yapeyú impulsa un proceso
de rescate
integral de sus orígenes, su cultura y su memoria. La puesta en
valor de las ruinas jesuíticas, el reconocimiento del legado guaraní, la
preservación del patrimonio histórico y el fortalecimiento de la identidad
local forman parte de una mirada que busca integrar pasado, presente y futuro.
A casi cuatro siglos de su fundación, Yapeyú no solo conmemora su
historia: la recupera como herramienta de identidad, la resignifica como
patrimonio vivo y la proyecta como base de su desarrollo cultural y social.









