La figura de Karina Milei, secretaria general de la
Presidencia y hermana del mandatario, quedó en el centro de la escena
internacional tras severos cuestionamientos publicados en medios de referencia
mundial. El Wall Street Journal señaló que la funcionaria “amenaza al
gobierno libertario y al plan de reconstruir la economía” al verse envuelta en
un escándalo de corrupción ligado a farmacéuticas, mientras que el New York
Times ya había retratado su costado esotérico y su poder informal en la
toma de decisiones.
El WSJ subrayó la paradoja de un presidente que
eligió a un graduado de Harvard para la desregulación y a un ex banquero de
Wall Street para la economía, pero confió en una ex vendedora de tortas en Instagram como su principal socia de gobierno.
En ese marco, la describe como “copresidenta” y al mismo tiempo como una suerte
de primera dama, ya que acompaña a su hermano en reuniones con líderes
globales.
El diario recordó las denuncias de Diego Spagnuolo
sobre el “3% va para Karina” y testimonios de empresarios que la acusan de
cobrar comisiones por favores oficiales. El NYT, por su parte, señaló que
Karina cobraba para organizar encuentros con el mandatario y la vinculó a la
estafa de la criptomoneda Libra.
El impacto no es solo político: la derrota en la
Provincia y el ruido de estos escándalos encendieron alarmas en los mercados,
generando dudas entre inversores extranjeros sobre la capacidad del gobierno de
Javier Milei para llegar fortalecido a las elecciones de octubre.








