La crisis
económica sigue dejando postales de angustia en Corrientes. Una sucursal de una
reconocida cadena de supermercados, ubicada en la esquina de Paraguay e
Yrigoyen, en el barrio Libertad de la capital provincial, cerrará sus puertas
dejando a unos 40 empleados sin su fuente de ingresos.
El cierre se suma al de un mayorista en Goya ocurrido
hace apenas mes y medio, reflejando la caída del consumo que denuncian los
supermercadistas: “Las compras del mes no existen más, la gente compra día a
día”, aseguran.
El derrumbe no es un caso aislado. Según la Asociación
de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), en
poco más de un año y medio de gestión libertaria, 15.000 empresas bajaron sus
persianas, lo que equivale a 40 cierres por día. “Las pymes son empresas
propensas a crecer, no a achicarse, y ese potencial se está perdiendo ahora”,
advirtió César Guereta, dirigente de la entidad.
La caída del consumo, el parate productivo y la
pérdida de capacidades técnicas y profesionales afectan no solo al entramado
económico actual, sino también al desarrollo futuro. El diagnóstico de los
empresarios es claro: sin mercado interno, sin producción y con un Estado que
desestima su potencial, el país está desperdiciando su capital humano y
productivo.








