El sistema científico y tecnológico argentino atraviesa un momento
crítico tras una
nueva ola de despidos y recortes impulsados por el Gobierno nacional,
que impacta directamente en organismos estratégicos como el CONICET, el INTI,
el Servicio Meteorológico Nacional y la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Según denuncian trabajadores y especialistas, las medidas
se presentan bajo el argumento de “ganar eficiencia”, pero en la práctica
implican la eliminación de áreas clave, reducción de personal y paralización de
servicios esenciales. La política de ajuste también afecta a
universidades públicas, cuyos docentes e investigadores registran una fuerte
pérdida del poder adquisitivo y financiamiento insuficiente.
En el Servicio Meteorológico Nacional, ya se
concretaron más de 140 despidos y se proyectan nuevos recortes,
lo que pone en riesgo sistemas de alerta temprana y tareas vinculadas a la
seguridad aérea y la actividad agropecuaria. En paralelo, en el INTI, la
eliminación de más de 1000 servicios podría derivar en la salida de cientos de
especialistas, afectando controles de calidad, seguridad
industrial y certificaciones clave para la producción.
El escenario también se replica en la Comisión Nacional de Energía
Atómica, donde se analiza una reducción significativa de personal en medio de
cuestionamientos al rumbo del plan nuclear argentino, mientras
que el CONICET enfrenta salarios congelados y una pérdida sostenida de recursos.
Desde el sector advierten que la continuidad de estas políticas
podría provocar un retroceso estructural en ciencia, tecnología e industria,
con consecuencias directas en la soberanía científica y el desarrollo
productivo del país. Además, gremios y comunidades académicas ya organizan
medidas de fuerza y movilizaciones en rechazo al ajuste.









