La principal procesadora avícola del país, Granja Tres Arroyos,
enfrenta una situación
límite producto de la apertura comercial y la creciente
importación de pollo desde Brasil a precios que el mercado local no logra
igualar.
La empresa, propiedad de Joaquín de Grazia, atraviesa un panorama
financiero complejo que se agravó tras el cierre de exportaciones al mercado
europeo por restricciones sanitarias vinculadas a la gripe aviar. En el sector
señalan que la combinación de ingreso masivo de pollo brasileño, costos internos dolarizados y
energía cara dejó a la firma en una posición vulnerable.
Según estimaciones privadas, en marzo podrían ser desafectados
más de 450 trabajadores entre los frigoríficos de Granja Tres
Arroyos y Cresta Roja. Un informe de la consultora String-Agro advierte que, si
las exportaciones no se reactivan en abril, el escenario podría derivar en
quiebras.
El impacto más fuerte se siente en Concepción del Uruguay, Entre
Ríos, donde la empresa posee el frigorífico más grande del país. La industria
aviar llegó a emplear cerca de 1.500 personas en la ciudad; hoy el número ronda
los 700. En los últimos meses hubo 160 despidos y 300 retiros voluntarios, aunque,
según fuentes locales, aún no se habrían abonado las indemnizaciones acordadas.
La crisis no se limita al sector avícola. En la misma localidad
cerró recientemente una planta de YPF que ocupaba a 47 trabajadores, además de
registrarse despidos en el rubro maderero, profundizando el deterioro del
empleo formal.
En el sector productivo sostienen que competir contra el pollo
brasileño resulta inviable bajo las actuales condiciones macroeconómicas. La
amenaza inmediata es una nueva ola de despidos y un impacto severo en economías
regionales altamente dependientes de la actividad frigorífica.









