El Sindicato del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de
Pesca y Cabotaje Marítimo inició un paro de 48 horas en rechazo a la reforma
laboral en debate en el Congreso, una medida que impacta directamente en la
operatoria portuaria y en las exportaciones de granos.
La huelga comenzó a la medianoche de este miércoles y, según el
gremio, afecta al menos 17 puertos del país, principalmente en la zona del Up
River, entre San Lorenzo y Timbúes. La interrupción de tareas de amarre y
desamarre de buques genera demoras en la carga y salida de productos, con
efecto inmediato sobre el comercio exterior.
El secretario general del sindicato, Mariano Moreno, cuestionó el
artículo 2° del proyecto con media sanción del Senado, al señalar que excluye
al personal embarcado de la Ley de Contrato de Trabajo y lo remite a la Ley de
Navegación. Según el dirigente, esto implica la pérdida de derechos laborales
básicos y abre la puerta a la “monotributización” de la actividad.
La medida cuenta con el respaldo de la Federación Sindical
Marítima y Fluvial (FESIMAF), que nuclea a 9 gremios del sector, y de la
Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA). También adhirió el
Sindicato de Conductores Navales (Siconara), cuyo secretario general, Mariano
Vilar, anticipó una movilización al Congreso.
Desde las entidades sostienen que excluir a la Marina Mercante de
la legislación laboral general debilita la protección jurídica de los
trabajadores y podría generar impactos operativos en la logística portuaria.
Además, advirtieron que, de consolidarse la reforma en los términos actuales,
se pondrían en riesgo convenios colectivos, estabilidad laboral y garantías
frente a posibles abusos patronales.
Datos oficiales del sector indican que el 100% del personal
marítimo y fluvial se encuentra registrado, debido a los controles en los
registros de embarcación. Los gremios aseguran que el cambio normativo
transformaría una actividad formal en un esquema de acuerdos individuales bajo
el Código Civil y Comercial.
La protesta se da en coincidencia con el tratamiento legislativo
de la reforma y, de extenderse o profundizarse, podría generar mayores demoras
en la cadena exportadora.









