Una parte significativa de los municipios de Corrientes atraviesa
un escenario financiero crítico, marcado por el sobregasto registrado durante
el último año electoral y por la caída de los recursos enviados desde Nación y
la Provincia. En este contexto, varias intendencias buscan evitar el default mediante
la emisión de bonos de deuda, mientras crece la preocupación por la
imposibilidad de afrontar gastos básicos.
El gobernador Juan Pablo Valdés fue consultado sobre la relación
con la Casa Rosada y sostuvo que confía en que el presidente Javier Milei “en
algún momento va a decir exactamente cuál es el plan para salir adelante”. Cabe
recordar que los legisladores nacionales por Corrientes acompañaron con su voto
el Presupuesto Nacional 2026, aunque hasta ahora la provincia no recibió
definiciones favorables en temas clave como la reactivación de la obra pública
o la situación del Instituto de Previsión Social.
Desde la oposición advierten que la reducción de fondos no es una
sorpresa y que el problema no se limita al ajuste nacional. Un informe del Ministerio
de Hacienda de la Nación respaldó esa visión al revelar un déficit acumulado de
$180.000 millones en las cuentas provinciales durante los últimos tres
trimestres, lo que expone una fragilidad fiscal que obliga a aplicar recortes y
reordenamientos.
En Paso de la Patria, la nueva gestión declaró la
emergencia económica y financiera hasta diciembre de 2026 tras encontrar la
caja en cero y detectar presuntas irregularidades graves en la transición. En Gobernador
Virasoro, se suspendieron pagos acumulados desde 2017 hasta
2025 y se decidió vender como chatarra motocicletas secuestradas para obtener
ingresos mínimos.
La crisis también golpea a Mburucuyá, donde el Banco de Corrientes confirmó
la desaparición de unas 40 chequeras y el intendente Edgard Galarza Florentín
denunció vaciamiento de cuentas, deudas ocultas y documentación faltante. En Mercedes
se presentó una denuncia penal contra la gestión anterior y se anunciaron
recortes para sostener el funcionamiento básico, mientras que en Santa Rosa
la pérdida de talonarios de cheques y transferencias realizadas hasta el último
momento derivaron en la declaración de emergencia económica.
A estos casos se suman Corrientes capital, Goya, Curuzú Cuatiá e Ituzaingó,
donde las transiciones políticas dejaron compromisos financieros difíciles de
asumir. La situación llevó incluso a que la intendenta de Bella Vista,
Noelia Bazzi, suspendiera la Fiesta Nacional de la Naranja para priorizar el
pago de servicios esenciales.
En este clima de “tierra arrasada”, numerosos municipios anticipan
que deberán recurrir al auxilio del Gobierno provincial para poder cumplir con
el pago de sueldos y aguinaldos, en un escenario que combina ajuste nacional,
recesión y desorden administrativo heredado.
Fuente: Norte de Corrientes digital









