Un coronel retirado del Ejército Argentino fue detenido y
procesado por la Justicia Federal de San Isidro acusado de integrar una
organización criminal que planeaba traficar drogas hacia Europa utilizando
vuelos comerciales. Se trata de Pablo Guillermo Quiroga, un ex militar
especializado en inteligencia, quien habría articulado el esquema con la
colaboración de contactos dentro de la Policía de Seguridad Aeroportuaria
(PSA).
La investigación quedó en manos de la jueza federal Sandra Arroyo
Salgado, quien además advirtió que la causa sufrió dos
filtraciones de información, una vinculada a la PSA y otra a la
Policía Federal Argentina (PFA), lo que puso en riesgo el avance de la
pesquisa.
La pista que condujo hasta Quiroga surgió a partir del análisis de
los teléfonos de Martín Asci, un conocido narcotraficante detenido
anteriormente y con antecedentes públicos por casos de drogas y vida ostentosa.
En los mensajes, Quiroga aparecía identificado como “Pablo” y mantenía
intercambios sobre envíos de estupefacientes al exterior.
Según la hipótesis judicial, entre el 31 de enero y
el 8 de marzo de 2024 la banda conformó una estructura criminal
destinada a sacar droga del país de manera encubierta en aviones de línea,
evitando los controles aduaneros. El destino previsto era el aeropuerto Charles de
Gaulle, en París, y también mantenían contacto con un supuesto
socio internacional identificado como “Salty”, que escribía en inglés y estaría
radicado en Australia.
En los chats se hablaba de “mínimo 10 unidades” de droga y de fotografías que
debían mostrar cómo se realizaría el envío. Quiroga reportaba supuestas
reuniones con personal de la PSA, lo que para los investigadores confirmaba su
rol como enlace dentro del sistema de control aeroportuario.
Durante el allanamiento a su domicilio en Nordelta, los
investigadores encontraron cuatro armas de guerra —entre ellas un subfusil y
una pistola con inscripción del Ejército Argentino— además de un arma de uso
civil que no estaba a su nombre.
En su defensa, Quiroga negó su participación en la red narco y
afirmó que los mensajes eran una forma de “entretener” a Asci para alejarlo de
las drogas. Incluso intentó justificar los intercambios diciendo que se
referían a la venta de un Fiat 500, versión que fue descartada por la jueza
al no existir ninguna mención al vehículo en los chats.
También explicó que las armas pertenecían a un odontólogo amigo de
su hermano y que él solo las tenía para iniciar trámites de registración, pero
la Justicia consideró inverosímil esa versión.
Finalmente, Arroyo Salgado lo procesó por confabulación
para el tráfico de estupefacientes y tenencia
ilegítima de armas de guerra, le dictó prisión
preventiva y le impuso un embargo de 100 millones de pesos.
La magistrada también tuvo en cuenta que Quiroga es socio de una empresa de
investigaciones privadas, Código Q SA, dedicada a tareas de inteligencia y
seguimiento de personas.
La causa continúa abierta para determinar la totalidad de los
integrantes de la red y el alcance real de la estructura criminal.
Fuente: Pagina 12








