Viajar fuera del país durante el verano 2026
resulta considerablemente más costoso para los argentinos que en la temporada
anterior. La inflación local y la suba del tipo de cambio
encarecieron los gastos en el exterior, pero algunos destinos, como Brasil,
todavía logran mantener cierta competitividad relativa gracias a la
oferta turística y la competencia entre prestadores.
Según un análisis del Índice de Tipo de Cambio
Real Bilateral (ITCRB) entre Argentina y Brasil elaborado por el Banco
Central, la relación cambiaria pasó de 71,8 a 91,3 puntos en el
último año. Aunque aún está por debajo del nivel teórico de equilibrio (100
puntos), la brecha se redujo de forma considerable. Mientras en 2025
Argentina tenía una ventaja de 28 puntos, hoy esa diferencia es de solo 9.
Esto implica que veranear en Brasil es hoy un
27% más caro que el verano anterior, aunque el país vecino continúa siendo
competitivo frente a otros mercados turísticos, en parte por su capacidad de
ofrecer promociones y variedad de precios.
El real brasileño también mostró una fuerte
suba frente al peso argentino: pasó de $166,66 a $263,74, lo que
representa un aumento del 58,3% nominal. Al ajustar por inflación (31%
en Argentina y 4,4% en Brasil), la apreciación real de la moneda brasileña
fue del 20,8%. En pesos, un producto o servicio que costaba $16.166
ahora vale $27.534, una suba real del 30%.
A pesar de este escenario, los precios finales
varían según el destino, la época, las promociones y la estrategia comercial de
cada operador. Un relevamiento de la consultora Focus Market muestra que
un paquete de 14 noches para cuatro personas en Río de Janeiro, con
vuelos y hotel tres estrellas, se ubicó en $8.412.283 en diciembre, con
una suba del 6% interanual, muy por debajo del ajuste cambiario.
En comparación, un paquete similar en Mar del
Plata alcanzó $5.121.156 (+4%) y en Bariloche, $7.693.084,
con un incremento del 28%. Según Damián Di Pace, director de Focus
Market, muchas empresas del sector decidieron ajustar por debajo de la
inflación para sostener la demanda en un año marcado por la corrección
cambiaria.









