El gobernador de
la provincia, Juan Pablo Valdés,
vetó la ley que habilitaba la modalidad de trabajo remoto para los agentes de
la administración pública provincial. La decisión se formalizó el pasado 17 de
diciembre, a través del Decreto N°42, apenas siete días después de haber
asumido el Poder Ejecutivo.
La medida dejó sin efecto la Ley N°6.740, sancionada recientemente por la Legislatura
provincial, que incorporaba el artículo 59 bis a la Ley N°4.067. La norma
facultaba a los titulares de los organismos públicos a disponer, mediante
resolución fundada y previo acuerdo con el trabajador, la modalidad de trabajo
remoto, dispensándolo de cumplir tareas presenciales.
Si bien el decreto no detalla de manera explícita los
fundamentos del rechazo, desde el Ejecutivo se deslizó que la decisión responde
a que aún no están dadas las condiciones técnicas necesarias dentro de la
administración pública para avanzar con la implementación del teletrabajo.
La postura del Gobierno provincial contrasta con los
argumentos expresados por diputados y senadores al momento de sancionar la ley.
En el texto aprobado, los legisladores sostuvieron que el Poder Ejecutivo viene
desarrollando planes y proyectos de modernización administrativa, orientados a
adecuar la estructura y el funcionamiento del Estado a criterios de
racionalidad, eficiencia y modernización, en línea con las exigencias actuales.
De este modo, el veto reabre el debate sobre la
modernización del Estado provincial y la posibilidad de incorporar nuevas
modalidades laborales, en un contexto donde el trabajo remoto ya es una
práctica extendida en distintos ámbitos del sector público y privado.









