Este lunes 2 de diciembre, la Iglesia Católica
celebra la fiesta de Santa Bibiana, virgen y mártir, una de las figuras
más antiguas de la tradición cristiana. Su memoria se remonta al siglo cuarto,
durante la persecución contra los cristianos en Roma, donde entregó su vida
defendiendo la fe.
Bibiana provenía de una familia cristiana que
también sufrió persecuciones. Su firmeza ante la adversidad y su decisión de no
renunciar a sus convicciones la convirtieron en un ejemplo perdurable. Según la
tradición, soportó tormentos por mantenerse fiel al Evangelio, convirtiéndose
en un modelo de resistencia espiritual.
La devoción a Santa Bibiana se extendió desde los
primeros siglos y dio origen a una basílica en Roma dedicada en su honor. Con
el tiempo, su figura comenzó a ser invocada como protectora contra la
epilepsia, los dolores de cabeza y problemas relacionados con el alcoholismo.
En muchas comunidades del mundo, esta fecha es
ocasión de oración y agradecimiento por su ejemplo de coraje y entrega. Su
historia recuerda la importancia de la fe en tiempos difíciles y la fuerza
interior que brota de la esperanza cristiana.









