La Iglesia Católica conmemora este 5 de marzo a San Juan José de la
Cruz, un religioso franciscano recordado por su profunda vida
espiritual y su dedicación a los pobres.
Nacido en 1654 en la isla de Isquia, Italia, ingresó muy
joven a la orden franciscana, donde adoptó una vida marcada por la
austeridad, la oración y la disciplina religiosa.
Durante su vida se destacó por su humildad y su compromiso con la
formación espiritual de otros religiosos, desempeñándose como maestro de
novicios y superior en distintos conventos.
San Juan José de la Cruz fue también uno de los impulsores de la expansión
de la reforma alcantarina dentro de la orden franciscana, un
movimiento que promovía una vida religiosa más austera y dedicada a la
contemplación.
Tras una vida dedicada a la fe y al servicio religioso, falleció en
1739 y posteriormente fue canonizado en 1839 por el papa Gregorio XVI,
incorporándose oficialmente al santoral de la Iglesia Católica.
Cada año, en esta fecha, fieles de distintas partes del mundo recuerdan su
ejemplo de humildad, penitencia y entrega a la vida espiritual.









