Cada 17 de marzo los fieles recuerdan al obispo y misionero que evangelizó Irlanda en el siglo V y que hoy es reconocido como su santo patrono.
La Iglesia Católica celebra este 17 de marzo la festividad de San
Patricio, uno de los santos más conocidos del calendario
litúrgico y reconocido como patrono de Irlanda.
San Patricio fue un obispo y misionero del siglo V, recordado por su
labor de evangelización en la isla irlandesa, donde impulsó la expansión del
cristianismo y sentó las bases de la organización eclesial en ese territorio.
Según la tradición, el santo utilizaba el trébol de
tres hojas para explicar el misterio de la Santísima Trinidad,
una imagen que con el tiempo se convirtió en uno de los símbolos más asociados
a su figura.
La celebración de San Patricio es especialmente importante en Irlanda,
donde la fecha se vive como una fiesta nacional, pero también se conmemora en
comunidades irlandesas de distintos países del mundo con actos religiosos y
culturales.
Dentro del santoral católico del día también se recuerdan otras
figuras, como Santa
Gertrudis de Nivelles y San Agrícola de Chalon, aunque la
figura central de la jornada es la de San Patricio.
La festividad forma parte del calendario litúrgico anual y es
recordada por millones de fieles que destacan su labor
misionera y su aporte a la expansión del cristianismo en Europa.
Este 7 de mayo, la Iglesia Católica recuerda a San Juan de Beverley, obispo inglés reconocido por su dedicación a la educación, la vida pastoral y la formación religiosa. También se conmemora a otros santos y mártires cristianos.
Cada 6 de mayo los fieles recuerdan al joven discípulo de Don Bosco, considerado patrono de los niños, adolescentes y embarazadas por su ejemplo de fe y vida cristiana.
El 28 de abril recuerda al misionero francés que murió mártir en Oceanía y es considerado patrono de esa región.
Figura clave del cristianismo, es autor de uno de los Evangelios y símbolo de la difusión de la fe.
Cada 24 de marzo, el calendario católico recuerda al arzobispo salvadoreño asesinado en 1980, reconocido por su defensa de los derechos humanos y canonizado por el Vaticano en 2018.