Cada 6 de mayo los fieles recuerdan al joven discípulo de Don Bosco, considerado patrono de los niños, adolescentes y embarazadas por su ejemplo de fe y vida cristiana.
La Iglesia Católica conmemora este 6 de mayo a Santo Domingo
Savio, uno de los santos juveniles más queridos del catolicismo y reconocido
mundialmente por su profunda espiritualidad pese a haber vivido solamente 14
años.
Domingo Savio nació en Italia en 1842 y desde muy pequeño mostró
una fuerte vocación religiosa. Su vida cambió al conocer a San Juan Bosco,
fundador de la congregación salesiana, quien se convirtió en su guía espiritual
y maestro.
A corta edad ingresó al Oratorio de Don Bosco, donde se destacó
por su compromiso con la oración, la solidaridad y el compañerismo entre los
jóvenes.
La figura de Santo Domingo Savio
es considerada un símbolo de pureza, humildad y dedicación cristiana en la
adolescencia. Su frase más recordada era: “Antes morir que pecar”, expresión
que reflejaba la firmeza de sus convicciones religiosas.
El joven falleció en 1857 debido a problemas de salud, pero con el
paso del tiempo su historia se expandió por todo el mundo católico. Fue
canonizado en 1954 por el papa Pío XII.
Actualmente, es venerado especialmente como patrono de los niños,
adolescentes y embarazadas, y cada año miles de fieles participan de
celebraciones religiosas, misas y jornadas de oración en su honor.
Además de Santo Domingo Savio, el santoral católico recuerda hoy a
otros santos y mártires históricos de la Iglesia.
Este 7 de mayo, la Iglesia Católica recuerda a San Juan de Beverley, obispo inglés reconocido por su dedicación a la educación, la vida pastoral y la formación religiosa. También se conmemora a otros santos y mártires cristianos.
El 28 de abril recuerda al misionero francés que murió mártir en Oceanía y es considerado patrono de esa región.
Figura clave del cristianismo, es autor de uno de los Evangelios y símbolo de la difusión de la fe.
Cada 24 de marzo, el calendario católico recuerda al arzobispo salvadoreño asesinado en 1980, reconocido por su defensa de los derechos humanos y canonizado por el Vaticano en 2018.
Cada 17 de marzo los fieles recuerdan al obispo y misionero que evangelizó Irlanda en el siglo V y que hoy es reconocido como su santo patrono.