Las inundaciones que afectan al litoral argentino encendieron la
preocupación en dos sectores clave para la producción de alimentos: la ganadería
y el arroz.
Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, impulsadas por lluvias en la
región y el mayor caudal proveniente de zonas aguas arriba, obligaron a
trasladar ganado hacia sectores más altos y generaron incertidumbre sobre el
rendimiento de los cultivos.
En Corrientes y Entre Ríos, numerosos productores comenzaron a
evacuar animales desde islas y campos bajos para evitar pérdidas mayores.
Entre ambas provincias, se estima que cerca de 500.000
cabezas de ganado pastorean habitualmente en zonas de islas y
áreas que hoy se encuentran bajo amenaza por el avance del agua.
El principal riesgo no pasa solamente por la pérdida inmediata de
animales. Si las inundaciones se prolongan durante varios meses, las pasturas
podrían no recuperarse a tiempo para el invierno, complicando la alimentación
del rodeo y aumentando los costos de producción.
Ese escenario podría terminar reduciendo la disponibilidad de hacienda
en los próximos ciclos y, con el tiempo, presionar sobre los precios de la carne vacuna.
En el sector arrocero también existe preocupación. Corrientes
concentra aproximadamente el 47% de la producción nacional de arroz, por lo
que cualquier caída importante en los rindes puede tener impacto sobre el
resultado general de la campaña.
Los productores advierten que los períodos afectados por El Niño
suelen presentar menores rendimientos por hectárea, además de
problemas derivados del exceso de humedad y la falta de horas de sol.
Estas condiciones pueden favorecer la aparición de hongos y
afectar la calidad del grano, provocando una mayor proporción de arroz quebrado
o enyesado y reduciendo su valor comercial.
A este panorama se suma una reducción en la superficie sembrada.
Para la campaña 2026/27 se estiman alrededor de 90.000 hectáreas de arroz en
Corrientes, frente a unas 96.800 hectáreas de la campaña
anterior.
Pese a estas dificultades, los productores descartan por el
momento un faltante de arroz en el mercado interno, ya que Argentina produce
más de lo que consume y destina una parte importante de su producción a la
exportación.
La principal preocupación está centrada en la evolución
de los precios y la calidad del producto, especialmente si las
condiciones climáticas adversas persisten durante las próximas semanas.
La evolución de los ríos, la recuperación de las pasturas y el
comportamiento de la campaña arrocera serán determinantes para medir el impacto
final sobre la producción y los precios.









