La desaceleración
de la industria automotriz argentina comenzó a impactar con fuerza en el sector
autopartista, que enfrenta menor producción, caída de exportaciones y una
creciente competencia de piezas provenientes del exterior.
Durante el primer
semestre de 2026, las importaciones de autopartes totalizaron U$S 4.534
millones, lo que representó una reducción interanual del 15,9%.
La caída estuvo
vinculada directamente con la menor fabricación de vehículos en el país. En ese
período, la producción automotriz retrocedió 18,3% respecto del primer
semestre de 2025 y 14,9% frente a la segunda mitad del año pasado.
Como consecuencia
de la menor actividad, el déficit comercial autopartista disminuyó 17,3% y se
ubicó en U$S 3.928 millones, con una reducción de U$S 822 millones en
comparación con el mismo período del año anterior.
Sin embargo, esta
mejora no respondió a un fortalecimiento de la industria nacional, sino
principalmente al derrumbe de las importaciones provocado por la menor demanda
de componentes.
Las exportaciones
también registraron una caída. Las ventas de autopartes al exterior alcanzaron
los U$S 606 millones, con una baja interanual del 5,9%, según el informe
elaborado por la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes.
Menor
demanda de piezas y repuestos
La reducción de la
producción automotriz afectó prácticamente a todos los grupos de componentes y
disminuyó la necesidad de importar piezas para el ensamblado de vehículos.
La crisis también
alcanza al mercado de reposición. De acuerdo con datos del sector metalúrgico
de Córdoba, el 83,3% de los fabricantes de repuestos registró una reducción
en sus ventas durante los últimos 12 meses.
En esa provincia,
la debilidad de la actividad manufacturera y automotriz también se refleja en
la pérdida sostenida de más de 110 puestos de trabajo mensuales, en promedio,
durante el último año.
Brasil
pierde participación
Brasil continúa
siendo el principal proveedor de autopartes para Argentina y el mayor destino
de las exportaciones nacionales del sector.
No obstante, las
importaciones provenientes del país vecino disminuyeron 24,1%, mientras
que las exportaciones argentinas hacia ese mercado retrocedieron 4,4%.
A pesar de la
caída, Brasil todavía concentra alrededor del 70% de las ventas externas de
autopartes argentinas.
Crece la
presencia de China y Tailandia
Uno de los cambios
más importantes fue el avance de los proveedores asiáticos. Tailandia y China
se consolidaron como el segundo y tercer origen de las importaciones de
autopartes.
En conjunto, ambos
países explicaron el 31,6% de las compras externas realizadas por
Argentina durante el primer semestre.
Las importaciones
desde Tailandia crecieron 4,1%, mientras que las provenientes de China
aumentaron 2,3%.
China también
avanzó en el mercado brasileño. Mientras las compras de autopartes argentinas
realizadas por Brasil disminuyeron 10%, las importaciones brasileñas desde
China aumentaron 25%.
Los rubros
con mayor déficit
Las transmisiones
continuaron siendo el principal producto comercializado por la industria
autopartista. Las importaciones alcanzaron los U$S 1.028 millones y las
exportaciones sumaron U$S 219 millones, dejando un déficit cercano a los U$S
809 millones.
Los componentes de
motor registraron compras externas por U$S 717 millones y exportaciones por U$S
57 millones, con un saldo negativo de U$S 640 millones.
Los sistemas
eléctricos y electrónicos acumularon importaciones por U$S 577 millones y
exportaciones por apenas U$S 17 millones. El déficit de ese segmento alcanzó
los U$S 560 millones.
Reclaman
medidas de protección
La Asociación de
Fábricas Argentinas de Componentes planteó la necesidad de revisar las reglas
de origen del Mercosur para fortalecer la integración regional y aumentar la
participación de piezas fabricadas en Argentina y Brasil.
La entidad también
pidió analizar posibles mecanismos de defensa comercial ante situaciones de
competencia desleal, como dumping o subsidios otorgados a productores
extranjeros.
El sector advirtió
que resulta necesario monitorear el crecimiento de las importaciones y evaluar
la aplicación de las herramientas previstas por la normativa nacional e
internacional para garantizar condiciones de competencia equitativas.








