Una búsqueda personal para conocer sus orígenes llevó al
correntino Gustavo
Azula, de 43 años, a descubrir una historia familiar atravesada
por la Guerra del Paraguay, acusaciones de traición, prisión y dolor.
El resultado de esa investigación quedó plasmado en “Entre la
acusación y el olvido”, una obra que reconstruye la vida de
Alejandro Azula, pariente de quinta generación del autor y protagonista de un
episodio poco conocido de la historia correntina.
La búsqueda comenzó en 2020, cuando Gustavo y su esposa, María
Eugenia, esperaban la llegada de un hijo. En ese contexto, decidió iniciar una
profunda investigación genealógica para conocer el origen de sus familias
materna y paterna, ambas vinculadas con San Luis del Palmar.
Durante el proceso debió enfrentar la falta de información y las
dificultades para acceder a determinados documentos. Sin embargo, los relatos
transmitidos por sus familiares fueron fundamentales para contrastar los datos
obtenidos.
Mientras revisaba nombres y antecedentes, Alejandro
Azula comenzó a aparecer reiteradamente en los registros. A esa
información se sumó el recuerdo de su abuela, quien hablaba de un familiar que
había participado en la guerra contra Paraguay.
Alejandro Azula había ocupado el cargo de jefe de
Policía, mantenido correspondencia con Justo José de Urquiza y
participado en la denominación de las primeras calles y plazas de la ciudad de
Corrientes.
Pese a su posición social y política, terminó encarcelado y
acusado de traición
a la patria durante la Guerra del Paraguay.
Según la reconstrucción realizada por Gustavo, Alejandro sostenía
que debía cumplir las instrucciones del gobernador Manuel Lagraña y proteger
los bienes durante el conflicto. Sin embargo, la situación derivó en su
detención.
En noviembre de 1865 recibió autorización para salir temporalmente
de la cárcel porque su esposa estaba por dar a luz. La mujer tuvo dos hijos y
murió. Quince
días después también fallecieron los bebés, tras lo cual
Alejandro regresó a prisión.
Permaneció detenido hasta 1870, cuando la Corte Suprema declaró su
inocencia y determinó que había sido encarcelado injustamente. Recuperó la
libertad, pero murió pocos meses después, en 1871.
La magnitud del relato llevó a Gustavo a transformar la
investigación familiar en una obra literaria. Inicialmente escribió el texto
como una correspondencia imaginaria con Alejandro, a quien denomina su tío, y
posteriormente lo convirtió en una novela.
El libro obtuvo un premio y actualmente se encuentra en etapa de
preventa. Según explicó el autor, su principal objetivo no es económico, sino dar a conocer
una historia que excede el ámbito familiar y refleja las consecuencias del
conflicto en numerosas familias correntinas.
Para reconstruir los hechos, Gustavo consultó páginas de Internet,
actas de nacimiento, matrimonio y defunción, y cruzó esos datos con los relatos
orales conservados por sus familiares.
La investigación todavía mantiene una incógnita: el lugar donde
fueron sepultados los restos de Alejandro Azula. El autor considera que podría
haber sido enterrado en el antiguo cementerio de La Cruz, durante la epidemia
de fiebre amarilla, pero hasta el momento no pudo confirmarlo.








