La Iglesia Católica conmemora este 24 de marzo a San Óscar
Romero, una de las figuras más representativas de la fe
latinoamericana y un símbolo de compromiso con los sectores más vulnerables.
Romero fue arzobispo de San Salvador y se destacó por su firme defensa
de los derechos humanos en un contexto de fuerte violencia
política en El Salvador. Desde el púlpito denunció públicamente las injusticias
sociales, los abusos de poder y la represión ejercida contra la población.
Su figura cobró notoriedad internacional cuando fue asesinado el
24 de marzo de 1980 mientras celebraba misa, en un hecho que
conmocionó a toda América Latina y que lo convirtió en un referente de la lucha
por la justicia social desde la Iglesia.
Décadas más tarde, su legado fue reconocido oficialmente por el
Vaticano. En 2018 fue canonizado por el papa Francisco, quien lo declaró santo
y destacó su testimonio como un ejemplo de entrega pastoral y compromiso con
los más necesitados.
Además de San Óscar Romero, el santoral católico recuerda en esta
fecha a otras figuras como Santa Catalina de Suecia, religiosa vinculada a la
Orden del Santísimo Salvador, y a San Secundino de Asti y San Pigmenio
de Roma, entre otros.
La figura de Romero continúa vigente no solo dentro del ámbito religioso,
sino también en el debate social y político, donde es recordado como un símbolo
de valentía,
coherencia y defensa de los derechos humanos.









