El presidente Javier Milei confirmó que el fiscal general de la Ciudad de Buenos
Aires, Juan Bautista Mahiques, será el nuevo ministro de Justicia,
en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona, quien dejará el cargo tras
varios meses en los que había manifestado su intención de salir del gabinete.
La designación representa un fuerte triunfo interno para Karina Milei y los primos Martín y
Lule Menem, quienes lograron imponer su candidato dentro del
oficialismo. La decisión también implica una dura derrota para el asesor presidencial Santiago Caputo,
que promovía la llegada del actual intendente de General Pueyrredón, Guillermo
Montenegro, al frente de la cartera.
El cambio en el Ministerio de Justicia también incluye la salida del
viceministro Sebastián Amerio, cercano a Caputo, quien será
reemplazado por Santiago Viola, abogado de confianza de Karina
Milei y apoderado del partido La Libertad Avanza.
Amerio ocupaba además un lugar estratégico dentro del Consejo de la Magistratura,
organismo clave que interviene en la designación, sanción y administración del Poder Judicial,
por lo que su reemplazo implica un cambio importante en el manejo del área
judicial dentro del Gobierno.
Fuentes políticas señalan que la decisión revela el creciente
peso de Karina Milei dentro del armado oficial, incluso por
encima de la postura del propio Presidente, quien habría preferido mantener un
equilibrio entre los distintos sectores del gobierno.
El nuevo ministro tendrá entre sus principales tareas impulsar la
designación de alrededor de 200 jueces federales y nacionales,
además de avanzar en nombramientos clave como cargos en la Corte Suprema, la
Procuración General y decenas de fiscalías federales.
El desembarco de Mahiques también estaría vinculado a acuerdos
políticos con sectores del ámbito judicial, en un contexto en
el que el Gobierno sigue de cerca distintas causas judiciales y la evolución de
su relación con tribunales federales.
En los tribunales de Comodoro Py consideran que la llegada de
Mahiques podría abrir un nuevo canal de diálogo entre el Gobierno y algunos
sectores de la Corte Suprema, lo que podría influir en futuras
decisiones institucionales.









