El presidente Javier
Milei reafirmó la postura del Gobierno nacional frente a la crisis
política en Venezuela, al señalar que la Argentina mantiene
una coordinación estrecha con Estados Unidos y evitará
intervenir de manera directa en el proceso de transición que se desarrolla en
Caracas.
Fuentes cercanas a
la Casa Rosada indicaron que la estrategia oficial se apoya en el seguimiento
de las negociaciones impulsadas por Washington, que hoy tienen como eje a Delcy
Rodríguez, quien ocupa la presidencia tras la salida de Nicolás
Maduro. Según el análisis del Ejecutivo argentino, cualquier acción
unilateral podría entorpecer las conversaciones en curso.
En ese marco, el
Gobierno desmintió versiones difundidas en medios como Infobae
y La Nación, que sugerían una supuesta intención de promover a
Edmundo González Urrutia como alternativa de poder. Desde el
entorno presidencial calificaron esos trascendidos como infundados y negaron
contactos con otros mandatarios sobre ese tema.
Funcionarios
nacionales remarcaron además que la situación interna venezolana continúa
siendo altamente compleja y que, mientras la estructura del régimen se mantiene
vigente, impulsar nuevas elecciones resultaría imprudente. A criterio de la
Casa Rosada, la estabilidad política dependerá de un acuerdo de transición y no
de decisiones forzadas.
La posición
argentina está fuertemente influida por la línea adoptada por Donald
Trump, quien tras la captura de Maduro manifestó su preferencia por
trabajar con Rodríguez y descartó a la opositora María Corina Machado,
al considerar que no cuenta con el respaldo necesario para conducir el país.







