El 3 de enero de
2026 el mundo amaneció con la noticia de la captura de Nicolás Maduro,
en una operación militar ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses. Sin
embargo, detrás del despliegue de la Delta Force y de los F-35 sobre Caracas,
existió una compleja y fallida negociación diplomática que buscaba una salida
pactada al poder del líder venezolano.
Según
reconstruyeron H. Lenz y J. Sersale a partir de fuentes de inteligencia y
reportes de medios internacionales, la Casa Blanca había
autorizado a fines de 2025 un último intento de transición negociada. La
iniciativa incluía un exilio dorado de Maduro en la costa del mar Egeo, bajo
garantías de seguridad ofrecidas por Turquía y con mediación directa del
presidente Recep Tayyip Erdogan.
La administración
de Donald Trump consideró agotada la vía de la presión
económica y habilitó un canal reservado de comunicación a través de Ankara.
Turquía aparecía como el mediador ideal: refinaba oro y crudo venezolano y
podía ofrecerle a Maduro una estadía segura dentro de la órbita de la OTAN,
lejos de Washington. Para Erdogan, el rol de garante fortalecía su posición
geopolítica como aliado clave de Estados Unidos.
El plan,
denominado “Operación Salida Segura”, avanzó incluso en su fase logística.
Entre el 21 y el 22 de diciembre de 2025, dos aeronaves oficiales turcas
aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía y permanecieron durante
días en condición de alerta, listas para evacuar a Maduro tras una renuncia
televisada y el armado de un Consejo de Transición en Caracas.
Las negociaciones,
encabezadas por el canciller turco Hakan Fidan y el entorno del secretario de
Estado Marco Rubio, preveían el levantamiento selectivo de
sanciones petroleras y garantías de inmunidad para parte de la cúpula chavista,
a cambio de una entrega inmediata del poder. Sin embargo, Maduro intentó
renegociar los términos, exigiendo una amnistía total para más de 200
funcionarios y su permanencia en el cargo hasta 2028.
Esa maniobra selló
el destino del acuerdo. Washington respondió con silencio absoluto y, tras una
última advertencia transmitida desde la pista de Maiquetía, las aeronaves
turcas despegaron sin pasajeros el 31 de diciembre. Con la ruptura definitiva
del puente diplomático, Estados Unidos activó la fase final de la operación
militar “Southern Spear”, que culminó con la detención de Maduro.
El operativo abrió
además un debate institucional en Estados Unidos, ya que no contó con
autorización del Congreso. Analistas advierten sobre el precedente legal que
implica el uso de poderes de guerra para una captura por narcotráfico, dejando
abierta la discusión sobre el estatus jurídico del exmandatario venezolano.
La caída de
Maduro, concluyen los autores, fue el resultado de un error de cálculo estratégico:
confiar en que la mediación turca le permitiría imponer nuevas condiciones. Al
cerrarse esa ventana, el destino del líder chavista pasó de un exilio en el
Egeo a una celda de máxima seguridad en Nueva York.
Fuente: LPO - Por H. Lenz y
J. Sersale







