La psicóloga Daniela Gasparini expresó su profunda
preocupación por el crecimiento de consultas emocionales y terapéuticas que
adolescentes realizan a herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.
En diálogo con Canal 5TV, señaló que este fenómeno se inscribe en un contexto
de incremento de suicidios juveniles, consumo digital desmedido y una
marcada crisis de contención familiar.
Gasparini remarcó que en varias ciudades del país
se observa un aumento sostenido de casos de suicidios en jóvenes. “Argentina
está en el puesto casi número uno de suicidios en normas jóvenes”, alertó,
basándose en información recopilada en distintas localidades, incluida Goya.
La experta vinculó este escenario con el consumo digital: “Según la OMS,
América Latina es la región con mayor consumo digital, y Argentina ocupa el
puesto cuatro”. Señaló que los adolescentes pasan en promedio tres horas y
media frente a pantallas, lo que genera “una ecuación directa entre consumo
excesivo y padecimientos mentales”.
Multicausalidad y falta de
horizonte
La psicóloga subrayó que el suicidio no puede
atribuirse a un único factor. “No todas las personas con depresión tienen ideas
suicidas”, afirmó. Sin embargo, destacó que el contexto socioeconómico y
emocional actual deteriora la capacidad de los jóvenes para proyectarse: “No
tienen perspectiva de futuro”, algo que —sostuvo— también observa la sociología
contemporánea.
En ese marco, relacionó pandemia, crisis económica
y desmotivación juvenil: “Hoy cuesta pensarse estudiando, trabajando dignamente
o logrando independencia”.
Jóvenes que buscan orientación
emocional en ChatGPT
Uno de los puntos más sensibles fue el reemplazo de
la escucha adulta por respuestas automáticas. “Consultan sus malestares
emocionales a un robot que simula empatía y validación”, advirtió Gasparini.
Contó el caso de una adolescente con trastorno alimentario que durante nueve
meses utilizó ChatGPT para calcular calorías y recibió respuestas acríticas que
reforzaban sus síntomas.
“El riesgo es muy alto —subrayó—. ChatGPT puede aconsejar mal porque no sabe
quién está del otro lado”.
Anomia social y ruptura de
vínculos
Gasparini describió un escenario de “anomia
social”, con normas debilitadas y valores familiares en crisis. Mencionó la
escalada de violencia contra docentes como ejemplo del quiebre del respeto y
los límites.
“Hay un debilitamiento de los valores que sostienen la estructura social y
familiar”, afirmó.
Autoridad, límites y crianza
digital
Según la especialista, muchos adultos confunden
autoridad con autoritarismo y no logran ocupar su rol. “La brecha digital hace
que padres e hijos no se reconozcan entre sí”, explicó.
También alertó sobre el “chupete digital”: pantallas sin supervisión que
funcionan como sustituto de presencia adulta. “¿Qué juega mi hijo? ¿Con quién
chatea? Hay muchas cosas subterráneas”, planteó.
Y concluyó: “Criar un hijo es un trabajo más. Requiere tiempo, límites y
acompañamiento”.









