Una vez más, el pueblo sanluiseño honra su
centenaria promesa a la Virgen de Itatí. Con una profunda muestra de fe
mariana, cientos de jinetes, peregrinos a pie, en carretas y vehículos
partieron desde San Luis del Palmar hacia el santuario de la Virgen morena, en
el marco de la tradicional peregrinación anual, que este año cobra un
significado aún más especial al cumplirse 125 años de la coronación
pontificia otorgada por el papa León XIII, el 16 de julio de 1900.
La columna de devotos fue despedida con una
bendición del padre Epifanio Barrios, quien también encabeza la marcha
como un peregrino más. En sus palabras, dejó un fuerte mensaje: “El pueblo
peregrina por la paz en el mundo, por los niños desaparecidos como Loan, por
los ancianos solos y por la conversión de los políticos para que se pongan al
servicio de los pobres”.
Durante el recorrido, los fieles realizaron varias
paradas de descanso, siendo una de las más importantes el Paradero del
Peregrino, donde se celebró una misa presidida por el arzobispo de
Corrientes, monseñor José Larregain, y se llevó adelante el ya tradicional festival
de chamamé.
Entre los jinetes se lo pudo ver al gobernador Gustavo
Valdés, acompañado por su hermano Juan Pablo Valdés, actual
candidato a gobernador por Vamos Corrientes. Ambos participaron activamente de
la marcha junto a los feligreses y compartieron momentos de oración y
recogimiento.
En sus redes sociales, el mandatario destacó el valor
espiritual y cultural de esta manifestación popular: “Aquí, jinetes y
caminantes devotos expresan su fe a nuestra señora de Itatí, coronada
pontificiamente por el papa León XIII el 16 de julio de 1900”.
Con el lema “Peregrino de la esperanza hacia la
casa de María”, los devotos permanecerán tres días en Itatí, donde se
sumarán a los actos centrales y religiosos por el 125° aniversario de la
coronación pontificia, en una de las expresiones de religiosidad más
profundas y arraigadas del pueblo correntino.
El operativo de seguridad vial, dispuesto
por la Provincia, se mantendrá hasta el 18 de julio, fecha en la que los
peregrinos emprenderán el regreso, con el alma colmada de gratitud y promesas
renovadas.









