¿Qué es el
fenómeno de El Niño?
El fenómeno de El
Niño es una alteración natural y periódica del sistema climático que se
produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y
oriental registran temperaturas más elevadas de lo normal durante varios
meses.
Este calentamiento
no afecta únicamente al océano. También modifica la circulación de los vientos,
la presión atmosférica, la formación de nubes y el desplazamiento de la
humedad.
Como consecuencia,
puede producir cambios importantes en las lluvias y las temperaturas de
distintas regiones del planeta.
¿Cómo se
forma?
En condiciones
normales, los vientos alisios soplan de este a oeste sobre el océano Pacífico y
desplazan las aguas cálidas hacia Asia y Oceanía.
Al mismo tiempo,
cerca de las costas de Sudamérica ascienden aguas más frías desde las
profundidades del océano.
Durante un episodio
de El Niño, los vientos alisios se debilitan y permiten que parte del
agua cálida avance hacia el centro y el este del Pacífico.
Este desplazamiento
altera la circulación atmosférica y modifica la distribución de las
precipitaciones en distintas partes del mundo.
¿Cada
cuánto tiempo ocurre?
El Niño no se
presenta todos los años ni tiene una frecuencia exacta. Generalmente aparece
cada 2 a 7 años.
Un episodio puede
durar entre 9 y 12 meses, aunque en algunos casos puede extenderse
durante más tiempo.
Su intensidad
tampoco es siempre igual. Los eventos pueden ser clasificados como débiles,
moderados o fuertes, de acuerdo con el calentamiento del océano y sus efectos
sobre la atmósfera.
¿Cómo puede
afectar al Nordeste argentino?
En la Argentina,
las consecuencias dependen de cada región y de la época del año.
En el Nordeste,
especialmente en provincias como Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa,
El Niño suele favorecer precipitaciones superiores a los valores habituales.
Durante estos
períodos pueden producirse tormentas más frecuentes e intensas, con
grandes acumulaciones de agua en pocas horas.
La región también
puede atravesar períodos prolongados de humedad, cielo cubierto e
inestabilidad.
Riesgo de
inundaciones urbanas
Las lluvias
intensas pueden provocar anegamientos cuando el agua supera la capacidad de
absorción del suelo y de los sistemas de desagüe.
Las inundaciones
urbanas suelen agravarse en sectores bajos, barrios con drenaje
insuficiente o ciudades donde los canales y desagües se encuentran obstruidos.
El impacto también
depende del mantenimiento de las bombas de extracción, reservorios,
alcantarillas y canales pluviales.
Crecidas de
ríos e inundaciones ribereñas
El Niño también
puede influir en el nivel de los ríos y arroyos de la región.
El riesgo aumenta
cuando las lluvias abundantes afectan simultáneamente a las cuencas ubicadas en
Brasil y Paraguay, que alimentan los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay.
Cuando los niveles
aumentan de manera sostenida, pueden producirse inundaciones ribereñas en zonas
bajas y comunidades ubicadas cerca de los cursos de agua.
¿El Niño
provoca siempre inundaciones?
La presencia de El
Niño no significa que lloverá todos los días ni que todas las localidades
sufrirán inundaciones.
El fenómeno aumenta
la probabilidad de lluvias intensas, pero las consecuencias dependen de
varios factores:
La cantidad de agua
acumulada, la saturación del suelo, el nivel previo de los ríos, el estado de
los desagües, el funcionamiento de las bombas y la ocupación de zonas
inundables.
Por ese motivo, dos
ciudades pueden recibir cantidades similares de lluvia y enfrentar situaciones
diferentes según su infraestructura y capacidad de respuesta.
Diferencias entre
El Niño y La Niña
El Niño forma parte de un ciclo climático conocido como ENSO, que
también incluye a La Niña.
Mientras El Niño se relaciona con el calentamiento del océano Pacífico
ecuatorial, La Niña se produce cuando esas aguas registran temperaturas
inferiores a lo normal.
En el Nordeste argentino, La Niña suele estar asociada con períodos más
secos, menor cantidad de precipitaciones y un mayor riesgo de sequías e
incendios rurales.
¿Qué medidas
preventivas pueden tomarse?
Ante la posibilidad de un episodio fuerte, las autoridades pueden
disminuir los riesgos mediante la limpieza de canales y desagües, la reparación
de bombas y el mantenimiento de defensas y terraplenes.
También resulta fundamental controlar las zonas inundables, fortalecer
los sistemas de alerta temprana y preparar planes de evacuación y asistencia.
La comunicación oficial permite que la población conozca con
anticipación la llegada de tormentas intensas, crecidas de ríos o posibles
inundaciones.
Un fenómeno que
puede durar varios meses
El Niño no es una tormenta aislada ni un episodio meteorológico de pocas
horas.
Se trata de un fenómeno oceánico y atmosférico de gran escala que
puede alterar el clima durante varios meses.
En el Nordeste argentino, sus efectos pueden traducirse en lluvias
abundantes, tormentas frecuentes, crecidas de ríos e inundaciones, por lo que
la prevención y la preparación anticipada resultan fundamentales.







