El Gobierno de
Chile declaró el estado de catástrofe en las regiones afectadas por el
fuerte temporal de lluvias que dejó al menos 10 personas fallecidas, 17
heridas y cuatro desaparecidas.
La emergencia
provocó además alrededor de 2.200 damnificados y dejó más de 1.100
viviendas destruidas o con daños de consideración, principalmente como
consecuencia de inundaciones y deslizamientos de barro.
El presidente José
Antonio Kast anunció la medida excepcional ante el agravamiento de la
situación en las regiones de Coquimbo y Atacama, dos zonas del norte chileno
donde las lluvias de esa intensidad son poco frecuentes por sus características
desérticas.
La declaración del
estado de catástrofe permitirá al Gobierno desplegar efectivos militares,
restringir la circulación y movilizar recursos de asistencia con mayor rapidez.
El temporal comenzó
el 15 de julio y afectó con especial intensidad a Coquimbo y Atacama. La crecida
de los ríos provocó cortes de rutas y caminos, dejando a cerca de 100.000
personas aisladas y dificultando el acceso de los equipos de emergencia.
La directora del
Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Alicia Cebrián,
informó que el saldo oficial asciende a 10 fallecidos, 17 heridos y cuatro
desaparecidos.
En Coquimbo, las
inundaciones, el barro acumulado y los cortes de energía también afectaron el
servicio de agua potable, agravando la situación de numerosas familias.
El viceministro del
Interior, Máximo Pavez, señaló que la intensidad del fenómeno no tiene
antecedentes recientes y explicó que en algunas zonas cayó en una hora el
volumen de lluvia que normalmente se registra durante un mes.
Las autoridades
meteorológicas indicaron que Chile no enfrentaba un episodio de estas
características desde hacía aproximadamente dos décadas.
El temporal también
afectó el suministro eléctrico. Según el Ministerio de Energía, alrededor de 150.000
personas permanecen sin servicio en distintos puntos del país.
Las fuertes
marejadas y las ráfagas de viento superiores a los 100 kilómetros por hora
obligaron además a varios puertos a restringir parcialmente sus operaciones de
manera preventiva.
Los operativos
continúan para asistir a las comunidades aisladas, despejar rutas, restablecer
los servicios esenciales y evaluar los daños provocados por el temporal.









