Manuel Adorni presentó su renuncia como jefe de Gabinete mediante
una extensa carta publicada en la red social X, en la que agradeció al
presidente Javier Milei y aseguró que su decisión respondió a la necesidad de
proteger a su familia.
En el texto, el exfuncionario afirmó haber sufrido “interminables
ataques mediáticos” dirigidos contra él, su esposa, sus hijos y
otras personas de su entorno. También negó haber cometido hechos de corrupción.
Sin embargo, al intentar defenderse, Adorni
mencionó una serie de acusaciones que no habían sido planteadas públicamente
como eje principal de la controversia. Entre ellas citó
supuestos viajes, gastos suntuosos, contratos de su esposa con el Estado,
propiedades, vehículos, granjas de criptomonedas, nepotismo, sociedades en Uruguay
y gastos personales pagados con fondos públicos.
La controversia que precedió a su salida estaba vinculada, según
la publicación original, con cuestionamientos sobre la relación
entre su patrimonio y sus ingresos, además del uso del avión
presidencial por parte de su esposa.
El consultor político Mario Riorda cuestionó la estrategia
comunicacional de la carta y sostuvo que, en lugar de cerrar la crisis, el
documento abrió nuevos frentes y obligó a revisar acusaciones que hasta
entonces no ocupaban el centro del debate.
Tras conocerse la renuncia, Patricia Bullrich publicó un mensaje
en el que señaló que “la confianza y la ética son dos elementos fundamentales”
para profundizar el rumbo del Gobierno. Aunque no mencionó directamente a
Adorni, sus palabras fueron interpretadas como una referencia a la crisis.
La salida también modificó el equilibrio interno del oficialismo,
luego de que el exjefe de Gabinete quedara expuesto a una posible moción de
censura en el Congreso.








