La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Resistencia avanzó esta
semana con nuevas declaraciones en la causa que investiga la denominada Masacre de El
Zapallar, ocurrida el 7 de septiembre de 1933 en el entonces
Territorio Nacional del Chaco, donde fueron asesinados alrededor de 50
integrantes del pueblo Moqoit.
La audiencia se realizó en la Biblioteca Cervantes de la localidad
chaqueña de San Bernardo y estuvo encabezada por integrantes del Ministerio
Público Fiscal, entre ellos los fiscales generales Federico Carniel y Carlos
Amad, el fiscal federal Patricio Sabadini y el fiscal ad hoc Diego Vigay.
Durante la jornada declararon once descendientes de sobrevivientes
de la masacre: Sixto Lalecori, Alfredo Salteño, Juan Carlos Martínez, Florencio
Ruiz, Gustavo Casares, Francisco Rojas, Anselmo Cardozo, Rubén Salteño, Abelino
Oliva, Mario Tomas y Héctor José. Muchos de ellos llegaron
desde distintos parajes y localidades del interior chaqueño para aportar los
relatos transmitidos durante décadas por sus familias.
Los testimonios coincidieron en reconstruir el dramático contexto
que atravesaban las comunidades indígenas en 1933, marcado por una fuerte
sequía, hambre extrema y falta de alimentos. Según los relatos, cerca de 300
personas de la comunidad Moqoit iniciaron una peregrinación desde la Reducción
Napalpí hacia El Zapallar —actual General San Martín— con el objetivo de
conseguir trabajo y comida.
La marcha recorrió aproximadamente 100 kilómetros y estuvo
encabezada por el cacique Luis Durante. A medida que avanzaban, se sumaron
grupos provenientes de Charata, Quitilipi y Sáenz Peña.
Los descendientes relataron que las familias avanzaban divididas
en pequeños grupos y colocaban a mujeres y niños al frente para demostrar que
se trataba de una movilización pacífica. Sin embargo, al llegar a la localidad
fueron recibidos por efectivos policiales y civiles armados que comenzaron a
disparar.
Según los testimonios incorporados a la causa, muchas víctimas
murieron en el lugar y otras intentaron escapar cruzando el Río de Oro. Allí
varias personas se ahogaron y numerosas familias quedaron separadas, sin volver
a encontrar a algunos de sus hijos y familiares.
La investigación sostiene que la represión fue ordenada por el
entonces comisario Francisco Prestera y ejecutada por policías locales,
refuerzos llegados desde Resistencia y civiles armados, bajo el argumento de
defender a la población de un supuesto “malón”.
Además de los testimonios, la causa reúne expedientes judiciales
de la época, certificados de defunción, investigaciones históricas y libros
especializados sobre pueblos originarios y represiones indígenas en el Chaco.
La fiscalía también incorporó antecedentes del Juicio por la
Verdad por la Masacre de Napalpí, considerado un hecho histórico clave para el
reconocimiento de los crímenes cometidos contra comunidades indígenas en
Argentina.
En representación de los pueblos originarios participaron
autoridades del Instituto del Aborigen Chaqueño (IDACH), quienes remarcaron la
importancia de convertir los relatos orales en pruebas judiciales para
preservar la memoria colectiva y reclamar justicia histórica.
El municipio de San Bernardo declaró de interés municipal la
jornada de testimonios y destacó “la valentía de los descendientes que
transforman la memoria familiar en verdad histórica”.









