Un amplio estudio internacional liderado por la Universidad
Estatal de Georgia pone en duda una de las ideas más instaladas sobre la
tecnología: las
redes sociales no estarían reduciendo la empatía en los adolescentes, sino que
podrían favorecerla.
El trabajo, publicado en la revista Journal of Adolescence,
analizó 13 investigaciones con más de 10.000 jóvenes y encontró que quienes usan
redes con mayor frecuencia tienden a mostrar niveles ligeramente más altos de
empatía, especialmente en la capacidad de comprender emociones
ajenas.
Los investigadores remarcan que la relación es moderada, pero
significativa, y rompe con años de resultados contradictorios
que alimentaban la percepción negativa del entorno digital.
Uno de los hallazgos centrales es que no importa
tanto el tiempo frente a la pantalla, sino cómo se utilizan las redes.
Las interacciones activas —como comentar, compartir o enviar mensajes— muestran
una relación más clara con el desarrollo de la empatía que el uso pasivo.
Además, el estudio destaca que este vínculo es más fuerte en
adolescentes más jóvenes, en una etapa clave del desarrollo
emocional, donde las habilidades para comprender a otros todavía se están
formando.
Los especialistas sostienen que las redes pueden funcionar como
espacios de práctica social, donde los jóvenes ejercitan la
interpretación de emociones, el apoyo a otros y la participación en
conversaciones.
Sin embargo, también advierten que no todo uso es positivo.
Existen formas de interacción que pueden generar ansiedad o efectos negativos
en la salud mental, y el estudio no establece una relación directa de causa y
efecto.
En ese sentido, los autores plantean que el foco no
debería estar solo en reducir el tiempo de uso, sino en
comprender qué
tipo de experiencias viven los adolescentes en el entorno digital.
El informe aporta una mirada más compleja sobre el vínculo entre
juventud y tecnología, sugiriendo que las redes sociales pueden ser tanto un riesgo como una oportunidad
para el desarrollo emocional.








