La industria textil argentina atraviesa su momento más crítico en
años, con una caída
histórica en la actividad y más de 20.000 empleos perdidos desde fines de 2023,
según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
En enero de 2026, el índice de producción del sector registró una contracción
interanual del 23,9%, el nivel más bajo desde que se inició la
serie en 2016. Desde la entidad señalaron que esta caída es casi ocho
veces mayor que la baja del 3,2% en la industria general.
A esto se suma un desplome en el uso de la capacidad instalada,
que se ubicó en apenas 24%, muy por debajo del 53,6% del
promedio industrial, lo que refleja un fuerte incremento de la
capacidad ociosa.
El impacto también se evidencia en el empleo. En diciembre de
2025, los rubros textil, confección, cuero y calzado contabilizaron 100.000
puestos formales, es decir, 12.000 menos que un año antes.
La tendencia se mantiene en caída continua desde febrero de 2024.
Otro factor que agrava la crisis es el crecimiento de la subfacturación
en las importaciones textiles, con más del 70% de los
productos ingresando a valores considerados irregulares por el
sector.
Empresarios advirtieron sobre casos extremos, como remeras de
algodón declaradas por menos de 0,01 dólares, toallas por debajo de 0,30
dólares el kilo y jeans por menos de 1 dólar, lo que genera competencia
desleal y distorsiones en el mercado.
Desde FITA reclamaron la aplicación de herramientas legales para
controlar estas prácticas y remarcaron que la situación pone en riesgo la
recaudación fiscal, el valor agregado nacional y el empleo en todo el país.





