La Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de SanCor Cooperativas
Unidas Limitadas, una de las empresas más emblemáticas de la
lechería argentina, luego de que la propia cooperativa reconociera que ya no
podía revertir su situación económica dentro del concurso preventivo.
La resolución fue adoptada por el juez Marcelo
Gelcich, titular del Juzgado Civil y Comercial de la 4ª
Nominación de Rafaela. La empresa, con sede en Sunchales, había solicitado su
propia quiebra tras años de deterioro operativo, financiero y comercial.
Referentes de la industria láctea describieron el desenlace como “una crónica
de una muerte anunciada”, debido a las dificultades que SanCor
atravesaba para recibir leche, sostener el abastecimiento, pagar a proveedores
y mantener sus plantas en funcionamiento.
Uno de los factores determinantes fue la pérdida de
confianza de los productores, quienes dejaron de enviar materia
prima a la cooperativa. En una actividad que depende diariamente de la
recepción de leche fresca, esa situación terminó afectando seriamente la
continuidad de las operaciones.
SanCor llegó a procesar más de 4 millones de litros de leche por
día durante sus mejores años, pero en la etapa final su volumen
habría caído a unos 300.000 litros diarios. Por esa razón,
especialistas del sector sostienen que la quiebra no generará un desbalance
relevante en el funcionamiento general de la industria.
Aunque existen otras compañías lácteas con dificultades
financieras, procesos concursales o quiebras, las fuentes consultadas
descartaron un efecto dominó. Señalaron que el sector cuenta con más de 600 empresas,
entre grandes industrias y pequeñas y medianas firmas distribuidas en distintas
provincias.
Tras la resolución judicial comenzará el proceso de liquidación de
los activos. Algunas plantas, como las ubicadas en Balnearia,
Devoto y otras localidades del sur de Córdoba, podrían
despertar el interés de empresas privadas.
También deberá definirse el futuro de la marca SanCor,
considerada uno de los bienes más valiosos de la cooperativa por su
reconocimiento y trayectoria dentro del mercado argentino.
Desde la industria explicaron que la quiebra podría facilitar la
aparición de compradores, debido a que los interesados podrían adquirir
determinados activos sin asumir la totalidad de los pasivos laborales,
previsionales y financieros acumulados.
Entre las causas del colapso se mencionaron errores de
gestión, pérdida de competitividad, decisiones empresariales y políticas
fallidas, además de una estructura operativa que se volvió
difícil de sostener.
También se recordó el acuerdo impulsado años atrás con Venezuela,
mediante el cual SanCor recibió un financiamiento de US$80
millones que debía devolver con leche en polvo. Posteriormente,
Venezuela quedó debiendo alrededor de US$18 millones por operaciones de abastecimiento.
Pese al desenlace, representantes del sector reconocieron el papel
histórico de SanCor en el desarrollo de la lechería argentina. La cooperativa
tuvo una participación relevante en la modernización de los tambos, la
incorporación de equipos de frío, la mejora de caminos rurales y la ampliación
de la infraestructura productiva.
La quiebra representa así el final de una empresa que durante
décadas fue símbolo del cooperativismo agroindustrial, pero que no logró
superar una crisis estructural prolongada.







