La disputa del
partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica quedó rodeada
de incertidumbre luego de que la Federación belga cuestionara la habilitación
del delantero norteamericano Folarin Balogun.
El futbolista había
recibido una tarjeta roja directa durante la fase de grupos, pero la FIFA le
otorgó una suspensión condicional, decisión que le permitiría estar
disponible para el encuentro previsto en Seattle.
La Real Asociación
Belga de Fútbol manifestó estar “atónita” ante la resolución y advirtió
que examina “todas las opciones potenciales” para defender los derechos de los equipos
participantes.
Entre las
alternativas mencionadas se encuentra una presentación urgente ante el Tribunal
de Arbitraje Deportivo, con el objetivo de solicitar una medida cautelar
antes del inicio del partido.
Otra posibilidad
sería que Bélgica dispute el encuentro bajo protesta formal y posteriormente
impugne el resultado. La opción de no presentarse fue considerada la menos
probable debido a las sanciones que podría generar.
La Federación belga
sostiene que la decisión de la FIFA contradice el artículo 10.5 del
Reglamento del Mundial 2026 y una circular difundida en mayo, que
establecerían que una expulsión debe cumplirse de manera automática en el
partido siguiente.
El encuentro entre
Estados Unidos y Bélgica está programado para este lunes 6 de julio, a las
17:00, hora local, mientras continúa la controversia institucional.






