Este mes se cumplen 8 años del inicio de las obras de la autovía Travesía Urbana
Corrientes, sobre la Ruta Nacional 12, en el tramo que conecta
Riachuelo con el ingreso a Santa Ana. El proyecto había comenzado en 2018 con
un plazo oficial de ejecución de apenas 24 meses, por lo que su inauguración
debía concretarse a mediados de 2020.
Sin embargo, la obra continúa inconclusa y se transformó en uno de
los ejemplos más visibles de demoras y abandono en infraestructura vial de la
provincia.
A lo largo de estos años se sucedieron distintas explicaciones:
primero la pandemia, luego problemas técnicos, modificaciones en el proyecto,
falta de financiamiento, cambios de gobierno y demoras administrativas. Pero
más allá de las justificaciones, la realidad es que el avance de los trabajos
es prácticamente inexistente o extremadamente lento.
Mientras tanto, la situación sobre la Ruta 12 se vuelve cada vez
más peligrosa para quienes transitan diariamente por el lugar. Conductores
particulares, motociclistas, camioneros, colectivos urbanos y micros de larga
distancia deben enfrentarse a desvíos incómodos, señalización deficiente, pozos, desniveles y
sectores de obra abandonados.
Uno de los mayores problemas es la falta de claridad en los
desvíos y las maniobras obligadas que deben realizar los vehículos en sectores
donde los trabajos quedaron a medio terminar. Para quienes no conocen la zona,
el riesgo aumenta considerablemente.
Entre los puntos más complicados aparecen:
·
El cruce con Cazadores Correntinos.
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La intersección con avenida Centenario.
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La salida de Pirayuí Nuevo, donde se encuentra la estación de
servicio.
En todos esos sectores se registran frecuentes complicaciones de
tránsito y situaciones de peligro vial.
En los últimos años hubo numerosos reclamos del Gobierno
provincial y pedidos formales ante distintas áreas nacionales. Incluso, hace
pocos días el tema volvió a ser planteado en la Cámara de Diputados de la
Nación. Sin embargo, hasta el momento no hubo definiciones concretas sobre la
reactivación plena de la obra.
La situación genera creciente malestar entre usuarios y vecinos,
que consideran que el estado actual de la ruta no solo afecta la circulación
sino también la seguridad vial en uno de los accesos más importantes de
Corrientes.









